Sami Cherif, español de origen tunecino, es detenido en un control de carretera cuando se descubre que transporta un saco de huesos humanos. Interrogado por la Guardia Civil, mantiene un silencio impenetrable sobre la procedencia de los…
Descargar
Sami Cherif, español de origen tunecino, es detenido en un control de carretera cuando se descubre que transporta un saco de huesos humanos. Interrogado por la Guardia Civil, mantiene un silencio impenetrable sobre la procedencia de los restos y su destino. Los agentes interpretarán este mutismo como confesión de culpabilidad, transformando lo que pudo ser un malentendido en una pesadilla de proporciones catastróficas.
Sami Cherif es un hombre atrapado entre dos identidades. Español de nacimiento pero de origen árabe, ha pasado su vida en una encrucijada, buscando un lugar donde pertenecer realmente. Su padre murió años atrás en un accidente brutal que lo marcó profundamente. Ahora vive en Breda, casado con Fátima, padre de dos hijos que sobresalen en la escuela, trabajador del crematorio local. Ha construido una vida ordinaria, casi invisible, intentando cumplir sus deberes sin llamar la atención.
Pero todo se derrumba en minutos. Es detenido en un control de carretera al descubrirse que transporta un saco de arpillera con huesos humanos. Los agentes de la Guardia Civil creen haber descubierto un crimen, y la revelación de que se trata de restos infantiles eleva la gravedad implícita de las acusaciones.
Interrogado por la sargento Andrea Solana y el cabo Gonzalo Yelmo, Sami no habla. No explica de dónde vienen los huesos, ni adónde los llevaba, ni por qué los transportaba. Su silencio absoluto alimenta las sospechas. ¿Qué inocente guarda silencio ante tal acusación? Sus antecedentes de juventud, su trabajo en la funeraria, su origen extranjero: todo se utiliza en su contra. Y ahora llega la amenaza de que se incorporen los servicios antiterroristas de Madrid. Lo que Sami hizo—sea lo que fuere—por razones que no puede revelar, lo está destruyendo, condenándolo a una pesadilla legal de la que no hay escape.