En una tranquila urbanización estadounidense de los años cincuenta, un hombre que gana a diario un concurso de periódico empieza a notar fisuras diminutas en la vida cotidiana que lo rodea, grietas que sugieren que nada de lo que ve es…
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En una tranquila urbanización estadounidense de los años cincuenta, un hombre que gana a diario un concurso de periódico empieza a notar fisuras diminutas en la vida cotidiana que lo rodea, grietas que sugieren que nada de lo que ve es exactamente lo que parece.
La historia se abre en el escenario apacible de un barrio residencial de posguerra: un empleado de supermercado que atiende cajas y charla sobre libros y política con sus vecinos, una esposa ocupada en peticiones vecinales y en llevar a su hijo al dentista, partidas de póquer entre parejas amigas y discusiones triviales sobre televisión, coches y el miedo difuso a una recesión económica. En el centro de este cuadro doméstico está Ragle Gumm, un hombre de mediana edad que vive con su hermana y su cuñado y que se gana la vida —de forma sorprendentemente lucrativa— acertando cada día, con precisión casi milagrosa, la solución de un concurso de pasatiempos publicado en el diario local. Su método, hecho de gráficos, fichas y un dispositivo casero para detectar patrones, es tratado por los que lo rodean unas veces como un pasatiempo curioso, otras como un trabajo serio y otras como una rareza que lo distingue del resto de los adultos que salen a trabajar cada mañana. A través de conversaciones de sobremesa y pequeñas escenas cotidianas —una discusión sobre clubes de lectura, un aparato de radio de cristal que arma un niño, un comentario casual sobre platillos volantes— el relato va sembrando indicios de que el mundo aparentemente ordinario en el que transcurre la vida de Ragle no encaja del todo: objetos que deberían estar donde la memoria dice que no están, reflejos de una época que no termina de cuadrar con los pequeños detalles del presente. Sin subrayar todavía la naturaleza de esas anomalías, la obra construye una atmósfera de inquietud bajo la superficie amable de la vida suburbana, insinuando que la rutina de calles, vecinos y concursos de periódico esconde algo que su protagonista apenas empieza a intuir.