Pau Perellós, novelista en decadencia, ve colapsar simultáneamente su matrimonio, su carrera literaria y su salud mental. Tras la partida de su esposa Anna y su hija Mariona, una editorial destruye ejemplares de sus libros.
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Pau Perellós, novelista en decadencia, ve colapsar simultáneamente su matrimonio, su carrera literaria y su salud mental. Tras la partida de su esposa Anna y su hija Mariona, una editorial destruye ejemplares de sus libros. En la oscuridad del insomnio, mientras conduce sin destino por carreteras desconocidas, conoce a Natasha, una prostituta polaca cuyo rostro evoca a su exesposa. El tatuaje de la joven se convierte en obsesión y lo arrastra hacia un abismo de búsqueda desesperada en la noche.
Pau Perellós fue alguna vez un hombre con proyectos: novelista, columnista y docente universitario. Su vida transcurría dentro de cauces más o menos predecibles, aunque endebles. Pero la realidad se cobra sus deudas. Su esposa Anna lo abandona, se lleva consigo a su hija Mariona, y en el mismo período devastador recibe la noticia de su editorial: las ventas de sus libros son irrisorias y deben destruir ejemplares por costos de almacenamiento. Doble fracaso. Doble humillación. Comienza entonces un viaje hacia el fondo. La depresión lo atrapa, los ataques de ansiedad lo paralizan, el insomnio lo despierta todas las noches. Su piso se convierte en guarida. Intenta seguir los consejos médicos—salir, buscar amigos, distraerse—pero todo suena a mentira. Los días se alargan hasta la tortura. Las noches se hacen insoportables, mojadas de sudor. Una madrugada de junio, vencido por el calor sofocante y la necesidad de huir, Pau sube a su coche sin rumbo. Conduce hacia las afueras, donde la climatización artificial le proporciona el único consuelo posible. Entonces aparece ella. Natasha, prostituta polaca de procedencia silesia, está de pie junto a la carretera como un espectro esperado. Su rostro lo turba: guarda una semejanza inquietante con Anna, la fantasma de su vida anterior. El encuentro es transaccional pero algo en él cambia. Natasha queda grabada en su mente, en sus obsesiones nocturnas. Su tatuaje—figuras enlazadas en un abrazo imposible—representa todo aquello que Anna rechazaba y que ahora lo atrae como un imán hacia el abismo. Conducirá noches enteras buscándola entre la oscuridad, intentando reconstruir itinerarios que se desvanecen en la niebla de su propia memoria. Pero la carretera es larga y ella ha desaparecido. La novela que emerge es un viaje a través de la soledad del hombre moderno, la obsesión sexual como substituto de conexión verdadera, y cómo buscamos redención en los lugares menos probables.