Touré, inmigrante burkinés sin papeles, ha llegado a Barcelona tras huir de Las Palmas. Más de una década después de abandonar su familia en Burkina Faso con falsas promesas, se encuentra hundido en la marginalidad del Raval.
Descargar
Touré, inmigrante burkinés sin papeles, ha llegado a Barcelona tras huir de Las Palmas. Más de una década después de abandonar su familia en Burkina Faso con falsas promesas, se encuentra hundido en la marginalidad del Raval. Sobrevive mediante robos, peleas con neonazis y trabajos ilegales conseguidos por traficantes sombríos. En esta undécima entrega, Touré enfrenta la soledad más opresiva, la degradación extrema y un futuro sin horizonte en las calles más oscuras de Barcelona.
Tras más de una década viajando por desiertos y océanos, Mahamoud Touré, originario de Gorom-Gorom en Burkina Faso, ha llegado a Barcelona en busca de refugio. Su familia lo olvidó hace años, desengañada por promesas incumplidas; la esposa e hijos que dejó atrás abandonaron la esperanza en aquel hombre que partió prometiendo un futuro mejor para todos. Ahora, separado de sus compañeros de ruta —Osmán, Xihab y su querida Cristina, quien purga condena en prisión—, Touré se encuentra completamente solo en El Raval, el barrio más degradado de Barcelona, donde pululan inmigrantes desesperados, prostitutas, traficantes y marginados que subsisten en la miseria más absoluta.
La novela retrata a un Touré envejecido por la acumulación de fracasos y traumas, atrapado en una espiral descendente de violencia y delincuencia que lo arrastra hacia la degradación total. Cada día es una batalla por la supervivencia: robar para comer, huir de neonazis violentos armados con navajas, buscar refugio en las alcantarillas del Raval, dormir bajo el cielo cuando tiene suerte. Su conexión con Petko, un traficante búlgaro que funciona como conseguidor de «trabajos» de dudosa legalidad, lo vincula a actividades criminales que Touré nunca habría imaginado perpetrar. Las calles lo degradan día a día, los encuentros con la violencia son constantes, y la posibilidad de ser capturado por la policía lo persigue como una sombra.
Jon Arretxe construye un retrato implacable de la Barcelona que los turistas no ven: los rincones sórdidos donde se refugian los excluidos, la violencia latente en las plazas y pasajes, la indiferencia sistemática de una ciudad que mira hacia otro lado. La novela alterna momentos de introspección melancólica —reflexiones sobre la familia perdida, los errores cometidos, el hombre que alguna vez fue— con episodios brutales de violencia callejera, humillación y desesperación sin horizonte. Es una historia diferente que no esquiva la crudeza de la marginalidad, exponiendo sin filtros cómo se desmorona una vida en el exilio involuntario, cómo pesa la soledad opresiva y cómo se desciende hacia el fondo absoluto del abismo.