En un pueblo de montaña del estado de Washington, un bombero forestal marcado por una muerte que no pudo evitar y una recién llegada que huye de su propio pasado coinciden en la misma temporada de incendios.
Descargar
En un pueblo de montaña del estado de Washington, un bombero forestal marcado por una muerte que no pudo evitar y una recién llegada que huye de su propio pasado coinciden en la misma temporada de incendios. Novela romántica contemporánea narrada a dos voces, con humor de cuadrilla, duelo, secretos y mucho fuego.
Cinco años atrás, Callahan vio morir al hombre que dirigía su brigada de bomberos forestales de élite. Ese día perdió algo más que a un mentor: perdió la capacidad de mirar hacia atrás sin que la memoria se le incendie. Desde entonces ha aprendido a enterrar las imágenes que lo asaltan, a reírse en la barra del bar del pueblo con sus compañeros y a mantener cualquier vínculo a distancia de seguridad, convencido de que dentro de él ya no crece nada.
A Sky Ridge llega Scottie Prescott con toda su vida en una maleta y varias semanas durmiendo en el asiento trasero del coche. Viene del otro extremo del país, huyendo de una comunidad que la señaló, y busca exactamente tres cosas: un empleo de técnica de emergencias sanitarias, un estudio destartalado que pueda llamar suyo y unas montañas lo bastante grandes como para desaparecer entre ellas. Cuando consigue la plaza en el parque de bomberos del pueblo, no sabe que acaba de entrar en el territorio de una cuadrilla que lo comparte todo: los turnos de catorce días, el humo, los chistes y también los rumores.
La novela alterna las voces de Callahan y Scottie capítulo a capítulo, dejando que cada uno cuente lo que no se atreve a decir en voz alta. Alrededor de ellos se despliega un mundo de trabajo minuciosamente construido —líneas de defensa, contrafuegos, columnas convectivas, helibaldes y madera muerta— que la obra explica con un glosario propio y que funciona como algo más que decorado: el oficio impone los tiempos, las ausencias y el riesgo real que acecha en cada salida. La temporada de incendios avanza, los ascensos y las viejas rencillas de pueblo pequeño reaparecen, y la atracción entre dos personas convencidas de que no deberían atarse a nadie se vuelve tan difícil de contener como un fuego de copas.
Es una historia sobre trauma y sobre la terquedad de seguir en pie: sobre lo que hace el duelo cuando no se le da nombre, sobre la fe que se convierte en castigo y la que se elige de nuevo, sobre el hogar entendido no como un lugar heredado sino como algo que se construye a fuerza de quedarse. Con una banda sonora que acompaña cada capítulo, escenas explícitas y una advertencia de contenido que la autora deja clara desde el principio, la obra se dirige a lectoras y lectores adultos que buscan romance contemporáneo intenso, arraigado en un oficio peligroso y en dos protagonistas que tienen mucho que perder y todavía más que quemar.