Un joven millonario llega de noche a un poblado perdido en la selva y descubre que el científico al que venía a visitar acaba de morir, dejando tras de sí un experimento que nadie debió intentar: sangre de fiera corriendo por venas humanas.
Descargar
Un joven millonario llega de noche a un poblado perdido en la selva y descubre que el científico al que venía a visitar acaba de morir, dejando tras de sí un experimento que nadie debió intentar: sangre de fiera corriendo por venas humanas.
Andrew Corwers baja del último autocar en el poblado de Sattaka movido por nada más que la curiosidad de un hombre rico con tiempo libre. Años atrás conoció en Londres al doctor Griffin, un biólogo enjuto y obstinado que afirmaba, con una convicción que entonces resultaba risible, que la sangre de los animales salvajes podría un día transfundirse a los seres humanos. Corwers quería saludarle y preguntarle por sus estudios. Llega, en cambio, a una noche de hogueras encendidas, y su primera bienvenida es un hombre colgado cabeza abajo de un árbol, agonizante, con la lengua atravesada por púas de puercoespín envenenadas para que no pueda delatar a nadie. El moribundo alcanza a sacar del bolsillo la fotografía de una mujer blanca, joven y hermosa, antes de expirar. Unos pasos más allá, en un claro, hay un ataúd destapado: dentro está el doctor Griffin, muerto.
En la casa de madera del científico sobreviven los últimos blancos de la zona, y cada uno arrastra su propia razón para no volver a la civilización. Ronald Prince, ayudante del difunto, mira el mundo a través de gafas de muchas dioptrías y confiesa sin pudor lo que otros callan. Johnny Hodsson, periodista, llegó por tres semanas y lleva tres meses porque se ha enamorado. Billy Reagar pinta cuadros mediocres, se ríe de sus propios chistes y habla con una lentitud que incomoda. Alan Hope, ingeniero fracasado, casi nunca dice nada. Y está Coleen, sobrina y única pariente de Griffin: la muchacha de la fotografía, de belleza indiscutible y una mirada con un brillo que devora cuanto toca. Todos, en distinta medida, la quieren.
Semanas antes, una pareja de leopardos atacó el campamento junto al lago. Griffin quedó malherido, Prince también, y Coleen se desangraba sin remedio y sin socorro posible. Con el leopardo hembra muerto a pocos metros y las teorías de Griffin como única esperanza, Prince tomó una decisión que no había tiempo de sopesar dos veces. Coleen vivió. Pero desde entonces despierta en el suelo sin recordar cómo llegó allí, siente que la sangre le arde en las arterias, la asaltan ansias de arañar que no reconoce como suyas, y las pastillas tranquilizantes apenas la sostienen. Cuando un leopardo hembra mata a un hombre del poblado y las huellas parten desde la propia casa, Coleen se decide por fin a abrir el cuaderno de hojas amarillas donde su tío anotaba sus experimentos. Lo que Griffin escribió en las últimas páginas —el caso de un niño enfermo, un cachorro de león y una metamorfosis que se repetirá una y otra vez— es una confesión de espanto, no de triunfo.
Corwers observa y calla. Un sexto sentido le dijo, la primera noche, que no mencionara al negro asesinado, y no piensa contradecirlo. Entre secretos que dos personas se prometen guardar, celos que nadie admite del todo y una muerte que la lógica no explica, el poblado se convierte en un recinto cerrado donde la ciencia ha abierto una puerta que no sabe cerrar.
Relato de horror y misterio ambientado en la selva, construido con los recursos clásicos del género: el forastero que llega tarde, el sabio que fue demasiado lejos, el círculo pequeño de sospechosos y la certeza creciente de que lo monstruoso no viene de fuera.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.