Un maullido desafinado bajo la ventana, una llamada de teléfono y un viaje inesperado ponen en marcha una nueva investigación de la agencia Los Buscapistas.
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Un maullido desafinado bajo la ventana, una llamada de teléfono y un viaje inesperado ponen en marcha una nueva investigación de la agencia Los Buscapistas. Pepa y Maxi viajan con el señor Pistas a Longdomcity, donde se celebra la Convención Anual de Escritores y Protagonistas, y descubren que un intercambio de maletas, dos hombres de gabardina y un anónimo con olor a chocolate apuntan a algo mucho más serio que una simple confusión de equipaje.
Todo empieza en una mañana de domingo cualquiera: Maxi tumbado en el sofá, su madre charlando con él y un ratón peleándose con una galleta demasiado grande. Entonces suena el teléfono y, casi al mismo tiempo, un maullido estruendoso y desafinado se cuela desde el jardín. No es un gato callejero: es la señal convenida entre dos detectives infantiles que llevan tiempo entrenando su código secreto. Entre malentendidos domésticos, tazas de té y galletas recién hechas, queda decidido lo que ninguno de los dos amigos se atrevía a pedir en voz alta: Maxi acompañará a la familia Pistas en un viaje al extranjero.
El destino es Longdomcity, una ciudad de puentes de piedra, torres con reloj y una niebla baja que sube del río y lo borra todo. El señor Pistas acude a la Convención Anual de Escritores y Protagonistas para dar una conferencia que, como de costumbre, tiene a medio preparar en un montón de notas adhesivas. Para Pepa y Maxi, sin embargo, el viaje es otra cosa: llevan su kit de detectives, un ejemplar de un manual sobre detectives y sabuesos, y la promesa de un invitado estrella cuyo nombre nadie consigue terminar de pronunciar, interrumpido siempre en el peor momento.
Desde el aeropuerto, la realidad empieza a parecerse demasiado a los libros. Dos hombres idénticos con gabardina beige, gafas oscuras y sombrero negro se comportan exactamente como el manual describe a los detectives camuflados. Una anciana de pelo canoso pregunta más de la cuenta, llega la última y siempre parece estar donde no debería. Tres maletas negras iguales giran a la vez en la cinta de equipajes. Y un papel arrugado, arrojado con rabia a una papelera y rescatado por el ayudante más pequeño del equipo, resulta oler inconfundiblemente a chocolate.
En el hotel donde se alojan todos los participantes de la convención, las piezas se multiplican: una habitación revuelta de la que escapa una sombra por la ventana, un director francófono más preocupado por el prestigio del establecimiento que por lo ocurrido, un recepcionista que sonríe demasiado, una limpiadora de mal carácter y un abuelo aficionado a la fotografía que se ha encaprichado, justo ahora, de la nueva huésped. La anciana confusa se revela como una escritora célebre de novelas policíacas que ha prometido llevar a la convención un manuscrito valioso heredado de su tatarabuela. Alguien lo sabe. Alguien le desliza anónimos por debajo de la puerta.
Pepa y Maxi tendrán que decidir en quién confiar cuando los adultos los tratan como niños con demasiada imaginación, cuando quienes parecen investigadores profesionales actúan de forma amenazante y cuando un detalle mínimo —unos zapatos, una firma impresa, un aroma dulce en el papel— vale más que cualquier declaración. Con Bebito y su chupete, un perro que no levanta cabeza desde el vuelo y un ratón permanentemente hambriento como equipo de apoyo, la investigación avanza hasta la calle, donde la niebla convierte la ciudad en un laberinto y dos siluetas gemelas les cierran el paso por delante y por detrás.
Es una aventura detectivesca para lectores jóvenes construida con las reglas del género clásico —pistas repartidas con juego limpio, sospechosos que se cruzan, un objeto codiciado— y con un humor cotidiano que nunca abandona el tono: la logística de un viaje familiar, las mascotas mareadas, los padres despistados y la solemnidad con que dos amigos se toman su propia agencia de detectives. El resultado invita a leer con lápiz en la mano: cada capítulo deja algo que observar antes de pasar la página.
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