Mariu Sánchez creció en una villa asturiana soñando con océanos que solo conocía por los mapas. La estabilidad de una plaza de funcionaria acalló ese impulso durante años, hasta que un dolor de cabeza sin diagnóstico y una pierna que dejó…
Descargar
Mariu Sánchez creció en una villa asturiana soñando con océanos que solo conocía por los mapas. La estabilidad de una plaza de funcionaria acalló ese impulso durante años, hasta que un dolor de cabeza sin diagnóstico y una pierna que dejó de obedecerle la obligaron a mirar de frente la vida que había aceptado. Destino Libertad narra el camino de una mujer que decide dejarlo todo y convertir el viaje en forma de vida, sin esconder el precio ni la incertidumbre del trayecto.
Antes de saber situar los océanos en un mapa, la autora ya coleccionaba lugares lejanos: una canción sobre La Habana, los pósteres del Caribe en un pub de verano, el acento de un compañero argentino recién llegado a clase, la apertura del primer restaurante chino de su pueblo. En esa curiosidad temprana, y en un campamento de verano al que viajó sola con nueve años, está el germen de todo lo que vendría después.
El relato avanza luego hacia un territorio menos luminoso. En una casa donde ser funcionario equivalía a que te tocara la lotería, la vocación de irse se guardó en un cajón. Una oposición aprobada a la primera trajo margaritas azules y la paz de los padres; también una oficina sin luz natural, frases repetidas ochenta veces al día, recortes, medios precarios y la certeza sofocante de que aquello podía prolongarse treinta y tantos años más. La autora resume esos años con una expresión propia: esclavitud consentida.
A la asfixia laboral se suma un cuerpo que empieza a fallar sin explicación. Una rodilla que se desvía, una pierna derecha que ignora las órdenes del cerebro, caídas en las escaleras del metro, clases de salsa abandonadas entre lágrimas y un dolor punzante en la cabeza que dura más de un año y que la consulta médica despacha con un analgésico y un diagnóstico de estrés. El silencio con el que lo sobrelleva —no contárselo a nadie para no darle más poder sobre su vida— es uno de los pulsos más honestos del libro.
El alivio, cuando por fin llega, no cierra la historia: la abre. Sin el dolor ocupándolo todo, la autora toma la decisión que ya no admite marcha atrás y se pone una fecha límite. Una búsqueda nocturna en internet la lleva hasta dos viajeros que llevan años viviendo de otra manera, y de ahí a un taller en ruta por el sur de Marruecos donde encuentra herramientas prácticas, un grupo afín y una versión de sí misma que creía apagada.
Escrito en primera persona y organizado en capítulos breves encabezados por citas, Destino Libertad combina memoria de infancia, crónica de oficina y relato de una enfermedad sin nombre. No promete fórmulas ni atajos: sostiene que el cambio no se fuerza y que cada persona llega a él a su propio ritmo. Lo que ofrece es el testimonio de quien dejó de esperar a la jubilación para empezar a vivir.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.