Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, esta declaración reúne en un preámbulo y treinta artículos el catálogo de derechos y libertades que se reconocen a toda persona por su sola condición humana, desde la vida,…
Descargar
Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, esta declaración reúne en un preámbulo y treinta artículos el catálogo de derechos y libertades que se reconocen a toda persona por su sola condición humana, desde la vida, la libertad y la igualdad ante la ley hasta la educación, el trabajo y la participación política.
El texto se abre con un preámbulo que expone los fundamentos de su proclamación: el reconocimiento de la dignidad y los derechos iguales e inalienables de todos los seres humanos como base de la libertad, la justicia y la paz, y la voluntad de evitar que el desconocimiento de esos derechos conduzca de nuevo a actos de barbarie. A partir de ahí, la declaración se organiza en treinta artículos que recorren, en un orden que va de lo individual a lo colectivo, las distintas dimensiones de la dignidad humana. Los primeros artículos establecen los principios de libertad e igualdad y prohíben la esclavitud, la tortura y la detención arbitraria, al tiempo que garantizan el reconocimiento de la personalidad jurídica y la igualdad ante la ley. A continuación se desarrollan las garantías procesales y las libertades civiles: el derecho a un juicio justo, la presunción de inocencia, la protección de la vida privada, la libertad de circulación, el derecho de asilo, la nacionalidad y el matrimonio libremente consentido. La segunda mitad del articulado se dedica a los derechos políticos, económicos, sociales y culturales: la participación en el gobierno mediante elecciones auténticas, la seguridad social, el trabajo en condiciones equitativas y la sindicación, el descanso y el tiempo libre, un nivel de vida adecuado, la educación orientada al pleno desarrollo de la personalidad y la participación en la vida cultural y científica. Los artículos finales sitúan estos derechos en un orden social e internacional que los haga efectivos, recuerdan que su ejercicio conlleva deberes hacia la comunidad y fija los límites que solo la ley puede imponerles, y cierran advirtiendo que ninguna disposición del texto puede interpretarse como autorización para suprimir los derechos y libertades que en él se proclaman. En conjunto, la obra funciona como una declaración de principios de alcance universal, concebida como ideal común y como referencia para la enseñanza, la legislación y la acción de los pueblos y las naciones.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.