Tratado póstumo del militar prusiano Karl von Clausewitz (1780-1831) que somete la guerra a un examen filosófico y experiencial sin precedentes. Partiendo de una definición mínima —un duelo ampliado, un acto de fuerza destinado a doblegar…
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Tratado póstumo del militar prusiano Karl von Clausewitz (1780-1831) que somete la guerra a un examen filosófico y experiencial sin precedentes. Partiendo de una definición mínima —un duelo ampliado, un acto de fuerza destinado a doblegar la voluntad ajena—, el autor construye una teoría que oscila entre el modelo abstracto de la escalada ilimitada y las fricciones que la realidad impone. Esta edición reúne íntegros los tres primeros libros y una selección comentada del resto, con resúmenes de lo omitido.
Escrita a lo largo de años de reflexión y publicada tras la muerte de su autor por iniciativa de su viuda, esta obra nació de una experiencia poco común: la de un oficial que combatió en Jena, conoció la prisión francesa, sirvió bajo bandera rusa por convicción patriótica, presenció Waterloo y dirigió durante catorce años la Academia Militar de Berlín.
El prefacio fija el tono: el autor renuncia a construir un sistema cerrado y advierte que ofrece “granos de metal puro” antes que un edificio doctrinal. Con ironía —ilustrada mediante una parodia de reglamento contra incendios— desestima los manuales de su época por su acumulación de lugares comunes disfrazados de rigor. Frente a ellos propone un método que hermana investigación y observación, filosofía y experiencia, sin que ninguna desplace a la otra.
El primer libro despliega el núcleo conceptual. La guerra se define como un acto de fuerza para obligar al adversario a acatar una voluntad; su medio es la fuerza física y su propósito específico, el desarme del enemigo. De ahí surgen tres acciones recíprocas que, llevadas al plano abstracto, empujan el conflicto a extremos ilimitados: cada beligerante justifica al otro y ambos se ven arrastrados a redoblar la violencia, la intensidad y los recursos. El autor rechaza la ilusión sentimental de una guerra incruenta y sostiene que el avance de la civilización no ha debilitado esa lógica interna, solo ha refinado sus medios.
Pero el modelo puro se quiebra al contacto con lo real. La guerra nunca es un hecho aislado ni un golpe único; su desenlace rara vez es absoluto; los recursos —territorio, población, alianzas— no pueden movilizarse a la vez. El cálculo de probabilidades sustituye entonces a lo extremo, y el objetivo político reaparece como medida de todo esfuerzo militar, explicando por qué caben guerras de exterminio y simples vigilancias armadas sin contradicción alguna. El texto examina además la polaridad de intereses entre los contendientes y la superioridad estructural de la defensa sobre el ataque, clave para entender los largos períodos de inacción que jalonan cualquier campaña.
El volumen recoge completos los libros I a III, resume los libros IV y V, reproduce capítulos centrales de los dedicados a la defensa y al ataque, y cierra con el capítulo decisivo del libro VIII. Su influencia recorre el pensamiento militar alemán, la tradición marxista y la teoría contemporánea del conflicto.