Cleopatra VII es, a la vez, la mujer más célebre de la Antigüedad y una de las peor comprendidas. Este libro desmonta el retrato heredado —la seductora, la hechicera, la femme fatale— para reconstruir, únicamente con los testimonios…
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Cleopatra VII es, a la vez, la mujer más célebre de la Antigüedad y una de las peor comprendidas. Este libro desmonta el retrato heredado —la seductora, la hechicera, la femme fatale— para reconstruir, únicamente con los testimonios antiguos, a la gobernante real: diplomática, comandante naval, políglota y autoridad médica que administró un reino helenístico bajo la presión creciente de Roma. Una biografía que devuelve a la última soberana tolemaica su verdadera estatura política.
En el año 34 a. C., en el Gimnasio de Alejandría, Cleopatra VII selló ante su corte y ante el triunviro Marco Antonio la restitución territorial de un reino que iba de Cirene a Chipre y el Egeo, con sus cuatro hijos destinados a sostener una red de monarquías aliadas. Cuatro años después estaba muerta y sus dominios repartidos. Entre esos dos extremos transcurre esta biografía, que reconstruye la trayectoria de la última soberana helenística sin recurrir a la leyenda que la envuelve desde hace cinco siglos.
El punto de partida es metodológico: apoyarse solo en lo que revelan los testimonios de la Antigüedad —Plutarco, Dion Casio, Flavio Josefo, junto con inscripciones, papiros, monedas, arquitectura y arte— y advertir en cada caso de dónde viene la información y qué intereses la moldearon. Porque la mayor parte de lo que creemos saber procede de la guerra propagandística de la década de 30 a. C., cuando Octaviano convirtió a la reina en el rostro de todos los prejuicios romanos hacia lo extranjero y hacia las mujeres con poder. De ahí que el libro despeje episodios que nunca ocurrieron, desde la alfombra ante César hasta el áspid, y recupere en cambio a la comandante de flotas, la autoridad médica, la administradora atenta a la burocracia regional y la aliada oficialmente reconocida por Roma.
El relato recorre la herencia de Tolomeo XII y las tensiones dinásticas que la llevaron al trono a los dieciocho años; la guerra civil con su hermano y la intervención de Julio César; sus viajes a Roma; la alianza con Marco Antonio y la expansión tolemaica por el Levante, Asia Menor y el Egeo; la desastrosa campaña parta; Accio y el desenlace del verano del 30 a. C. En paralelo, sitúa a Cleopatra en una genealogía de poder femenino —Hatshepsut, Artemisia de Halicarnaso, Arsínoe II— y en la categoría de los reyes amigos y aliados de Roma, figura de transición entre la República y el Imperio.
Un prólogo de Patricia González Gutiérrez enmarca el conjunto: el problema no estaba solo en unas fuentes cargadas de inquina, sino en nuestra propia forma de mirar. El resultado es el retrato de una gobernante especialmente capaz cuyo fracaso final no mide sus aptitudes, sino la fuerza del poder que se le vino encima.