Crónica novelesca del nacimiento y consolidación de la industria del cine, contada a través de tres destinos que se cruzan: un joven irlandés que descubre el precio de la lealtad, un exhibidor judío que levanta un imperio mientras su vida…
Descargar
Crónica novelesca del nacimiento y consolidación de la industria del cine, contada a través de tres destinos que se cruzan: un joven irlandés que descubre el precio de la lealtad, un exhibidor judío que levanta un imperio mientras su vida íntima se desmorona, y una mujer dispuesta a entregarlo todo por llegar a ser estrella.
En una noche de sábado de 1913, la marquesina del Little Diamond se enciende por primera vez en el East Bronx y con ella arranca una historia mucho más larga que la de una sala de barrio. Simón Moses, exhibidor de treinta y ocho años que ha convertido los beneficios de una tienda de muebles usados en cuatro cines modestos, celebra su inauguración con toda la familia movilizada: la esposa en la taquilla, las hijas al piano, el hijo en la cabina de proyección. Pero el negocio del cine, en esos años, no se sostiene sólo con entusiasmo: el monopolio de las patentes cobra alquileres por cada proyector y cada metro de película, y castiga con violencia a quien intenta esquivarlo. Esa misma noche, un muchacho de diecisiete años, Fergus Austin, pedalea entre salas transportando rollos de una función a otra y termina apaleado en un callejón por hacer un trabajo cuyo verdadero sentido nadie le explicó.
De esa paliza nace una alianza tan fértil como envenenada. Fergus, hijo de una casa de pensión católica y de un padre aficionado a la taberna, descubre en la convalecencia dos cosas: que el cine es un terreno tan nuevo que un joven listo puede aprenderlo entero, y que su protector ya le ha hecho firmar a su madre una renuncia a demandarlo por diez dólares. Con esa lección grabada —el éxito y la lealtad rara vez viajan juntos— entra en el negocio: revistas del gremio, laboratorios clandestinos donde se duplican copias, ataúdes vacíos que sirven para pasar películas piratas ante la policía, viajes a los estudios de Fort Lee y del Bronx para ver cómo se fabrica lo que hasta ahora sólo sabía proyectar.
A su alrededor se dibujan las otras vidas que la novela seguirá durante décadas. Simón, cabeza de un clan donde cada miembro pone su parte —el hermano abogado, el hijo técnico, la hija pianista—, empieza a intuir que el porvenir no está en alquilar películas ajenas sino en producirlas, y que ese salto se pagará con algo más que dinero. Mike Cúneo, el hijo del barbero, cambia la navaja por los figurantes y los dados cargados, convencido de que la fortuna está menos en actuar que en administrar el juego de los demás. Y Claudia, la mujer que dará título al libro, recorrerá su propio camino hacia el estrellato entregando cuerpo y alma cuantas veces haga falta.
Mary Loos escribe una saga de ambición e industria que va del cine mudo y las salas de quince centavos al esplendor de los grandes estudios, atenta al reverso del negocio: los pactos entre inmigrantes que se necesitan y se desprecian, las familias empleadas como plantilla, los contratos firmados sin leer, las lealtades que se disuelven en cuanto aparece la oportunidad. Lo que empieza como la inauguración de un cine de trescientas butacas acaba siendo el retrato de cómo un entretenimiento de barrio se convirtió en imperio, y de lo que costó a quienes lo construyeron.