En el París de 1933, Mark regresa a su hotel del Barrio Latino tras asegurar un lucrativo contrato de diseño paisajístico. La belleza de Encarnita, camarera de la habitación, despierta sus apetitos en un encuentro clandestino cargado de…
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En el París de 1933, Mark regresa a su hotel del Barrio Latino tras asegurar un lucrativo contrato de diseño paisajístico. La belleza de Encarnita, camarera de la habitación, despierta sus apetitos en un encuentro clandestino cargado de deseo. Entre los secretos del hotel nocturno y la complicidad silenciosa, ambos se entregan a una aventura fugaz que refleja los apetitos desenfrenados y las complejidades de la seducción en el París entre guerras.
Citas furtivas nos sumerge en la París de 1933, una ciudad donde los deseos se tejen en las sombras de los hoteles baratos y las noches clandestinas. Mark, un diseñador de jardines ornamentales de treinta años, llega al Barrio Latino tras cerrar un contrato provechoso con un propietario de château en la Riviera. Soltero empedernido, acostumbrado a satisfacer sus apetitos sin ataduras permanentes, es hombre de conquistas breves y promesas rotas. Se encuentra con Encarnita Morales, una camarera portuguesa que trabaja en el hotel con una discreción que oculta deseos propios, una mujer atrapada entre su familia en casa y los compromisos laborales que la atan. Lo que comienza como un encuentro casual entre huésped y personal del servicio se transforma en un juego de seducción cuidadosamente orquestado. Entre cortinas corridas, champán frío y la amenaza constante de ser descubiertos por la encargada vigilante, Mark y Encarnita viven una noche de pasión furtiva, donde cada caricia, cada palabra susurrada, cada ademán está cargado de significado. La novela captura la tensión erótica de una época, la complejidad de los encuentros entre clases sociales distintas, y la manera en que los deseos humanos trascienden las convenciones y las barreras morales. Con prosa sensual y detallista, la obra explora los impulsos más básicos de la seducción y la sexualidad, el juego del poder, la disponibilidad y el misterio que envuelve a dos extraños que se encuentran bajo circunstancias vedadas. París nocturna, los murmullos del tráfico urbano, y la intimidad robada de una habitación de hotel forman el escenario perfecto para esta danza de deseo que define el tono de la novela.