Novela histórica y romántica de Miriam Najm que sigue a Adella Kinderman, una joven chocolatera suiza de origen judío que en 1938 deja Basilea con documentación falsa para ganarse la vida en Alemania.
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Novela histórica y romántica de Miriam Najm que sigue a Adella Kinderman, una joven chocolatera suiza de origen judío que en 1938 deja Basilea con documentación falsa para ganarse la vida en Alemania. Contratada en Schokolade Gold, una diminuta chocolatería de Hamburgo, su talento convierte el negocio en un pequeño fenómeno local justo cuando estalla la guerra y cada gesto cotidiano —caminar por la acera, atender a una clienta, decir su apellido— se vuelve un riesgo. La fama de su chocolate atrae a Friedrich Kießling, un oficial de las SS que se enamora de ella sin conocer su verdadera identidad; lo que empieza como una atracción imposible se transforma en una historia sobre el precio de la mentira, el valor de las personas más allá de las etiquetas y la libertad como conquista diaria.
Basilea, verano de 2012. Una joven española que ha viajado a Suiza para conocer a la familia de su novio se pierde entre calles desconocidas, sin saldo en el teléfono y al borde del llanto. Un olor a cacao la conduce hasta una chocolatería minúscula de toldo rosa y blanco, donde una anciana la invita a un batido y le señala una fotografía enmarcada: dos jóvenes abrazados, fechada el 22 de agosto de 1943. Ella era judía; él, nazi. Con esa revelación arranca el relato que ocupa el corazón del libro.
Adella Kinderman nació en Basilea en 1921, huérfana desde muy pronto y criada por su abuela Doris, chocolatera de oficio. De ella heredó las recetas y un talento poco común para el cacao. Cuando la enfermedad de la abuela desborda sus escasos recursos, Adella toma con diecisiete años una decisión que marcará su vida: cruzar la frontera, buscar trabajo bien pagado en Alemania y enviar dinero a casa. Consciente de lo que allí significa su origen, viaja con papeles falsos que le atribuyen otro apellido y una biografía berlinesa aprendida de memoria.
En Hamburgo encuentra Schokolade Gold, la chocolatería que le habían recomendado en el tren, y con ella a Pauline Müller, la dependienta pelirroja que la acoge, y a Herr Kesler, el dueño que la pone a prueba con un batido de chocolate y acaba dándole empleo y techo. La joven se gana a la clientela y hace florecer el negocio, pero el mundo se estrecha alrededor: nuevas normas prohíben a los judíos entrar en los establecimientos alemanes o pisar la acera, y el oficial Bauer, que la detesta desde el primer encuentro, vuelve una y otra vez con la sospecha entre los dientes. Cuando su secreto queda al descubierto ante Kesler y Pauline, ambos eligen protegerla a cambio de que se recluya en la cocina. Adella obedece a medias: su necesidad de aire, de calle y de clientes es tan fuerte como su prudencia.
En el otoño de 1939, con Europa ya en guerra, un gesto espontáneo —un guiño sin cálculo— cruza el escaparate y llega a Friedrich Kießling. La relación entre el oficial y la chocolatera crece al ritmo del conflicto, alimentada por un chocolate que funciona como lenguaje común y como refugio. Pero la guerra avanza, los frentes se endurecen y llega el momento en que Adella debe decir quién es. Esa confesión abre la parte más áspera y más luminosa del libro: una pugna por desmontar prejuicios, por reconocer el valor de cada persona por lo que hace y no por lo que se le atribuye, y por alcanzar una libertad que ninguno de los dos tiene garantizada.
Narrada con un vaivén entre el presente de Basilea y la Hamburgo de los años cuarenta, la novela alterna la voz coloquial y desenfadada de la joven que escucha con una tercera persona más pausada para el pasado. El chocolate no es solo escenario: es oficio, memoria familiar, moneda de supervivencia y metáfora explícita —blanco, con leche, negro— de una idea que la autora sostiene de principio a fin: bajo la etiqueta hay una mujer y hay un hombre. Una lectura para quienes buscan romance histórico con trasfondo bélico, personajes secundarios cálidos y una tensión sostenida entre el afecto y el peligro.