Phoebe tiene diecisiete años, un verano a punto de terminar y una maleta que apenas cierra. Vive en Búfalo con su madre, una escultora que un día fue estrella de rock y que nunca habla de esa época; su hermana mayor, Luna, dejó la…
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Phoebe tiene diecisiete años, un verano a punto de terminar y una maleta que apenas cierra. Vive en Búfalo con su madre, una escultora que un día fue estrella de rock y que nunca habla de esa época; su hermana mayor, Luna, dejó la universidad para salir de gira con su banda en Nueva York. El viaje que Phoebe emprende para verla es, en apariencia, una misión diplomática entre madre e hija, pero en realidad es su intento de reunir pruebas sobre el padre que se retiró de su vida como se retira el sol tras el horizonte. Una novela sobre las canciones que cuentan lo que las familias callan.
Hay casas donde las historias se guardan en los estantes, entre los lomos de plástico de los discos compactos. En la de Phoebe, adolescente de Búfalo, las pistas de su propia genealogía están impresas en letra pequeña: los créditos de una canción firmada por K. Ferris y M. Ferris, un año después de que sus padres se separaran. Su madre, Meg, esculpe metal con soplete en el taller de la cochera, libra guerras contra la hierba del jardín y responde a las preguntas incómodas con un encogimiento de hombros. Fue música. Estuvo en una banda llamada Shelter. De eso no se habla.
La novela avanza en dos tiempos que se alternan y se iluminan mutuamente. En el presente, Phoebe está a horas de tomar un avión a Nueva York para visitar a Luna, su hermana mayor, que abandonó la universidad para irse de gira con su banda y que lleva meses sin pisar la casa familiar. La madre la despide con una escultura de acero como ofrenda de paz y un encargo que Phoebe no quiere aceptar: convencer a Luna de volver a estudiar. En el pasado, en el verano de 2001, es Meg quien llega a esa misma casa con dos hijas pequeñas, una caja de cartón, un teléfono de disco que no da tono y la certeza frágil de haber elegido bien al dejar atrás Nueva York, un matrimonio y una carrera.
Alrededor de ese eje se ordenan las otras pérdidas del verano. Tessa, la mejor amiga de toda la vida que vive enfrente y con la que Phoebe se escapaba por la enredadera de madreselva, lleva dos meses sin hablarle; el reencuentro en plena calle, breve y áspero, deja claro que un secreto guardado con la intención de proteger a alguien puede pesar más que la verdad. Y está el padre ausente, Kieran Ferris, cuyas canciones siguen sonando en las radios de verano y en las tiendas del centro comercial, convertidas en un ruido de fondo del que la familia no logra escapar: en el supermercado, madre e hija prefieren esquivarse entre los pasillos antes que reconocer que la están escuchando.
La autora escribe con una atención muy precisa a lo doméstico —el calor pegajoso de agosto, una ventana victoriana sellada por cien capas de pintura, un perro llamado Dusty, las frambuesas verdes que caen al tirar de la red— y deja que lo emocional se filtre por ahí. El humor de Phoebe, rápido y defensivo, sostiene el tono incluso cuando el material es doloroso: hija de dos personas que convirtieron su ruptura en discos, ella ha aprendido a leer su propia vida en letras ajenas y a mandar versos por mensaje de texto cuando no encuentra palabras propias.
El motivo lunar recorre el libro sin volverse solemne. Los secretos, dice Phoebe, no están huecos: tienen materia y peso, orbitan como pequeñas lunas, se mantienen cerca por nuestra gravedad mientras nos atraen hacia la suya. La pregunta que organiza el viaje no es solo qué ocurrió entre sus padres, sino qué le debe una madre a sus hijas cuando decide que su historia no les pertenece; y qué hace una hija cuando entiende que necesitará contarla ella misma para saber quién es.
Narrada a dos voces y a veinte años de distancia, es una historia de hermanas y de música, de herencias que se reciben sin haberlas pedido y de esa clase de verano que sirve de frontera: cuando termine habrá que volver a la escuela, y nada de lo que se ha evitado seguirá esperando.
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