En los meses posteriores a la caída de Troya, Casandra, hija de Príamo y sacerdotisa maldita de Apolo, dicta desde un antiguo burdel reconvertido en cuartel griego la crónica de su ciudad y de su propia condena, mientras aguarda entre el…
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En los meses posteriores a la caída de Troya, Casandra, hija de Príamo y sacerdotisa maldita de Apolo, dicta desde un antiguo burdel reconvertido en cuartel griego la crónica de su ciudad y de su propia condena, mientras aguarda entre el amor forzado de Agamenón y un destino que ya conoce.
Asia Menor, hacia 1200 a. C. La guerra ha terminado y Troya ya no existe, pero para Casandra, princesa cautiva y sacerdotisa de Apolo, el relato apenas comienza. Instalada junto a los jefes aqueos en Aso, en una casa que perteneció a un antiguo prostíbulo portuario, decide poner por escrito la historia de su estirpe y de la ciudad arrasada antes de que la memoria de los vencedores la borre para siempre. Con la ayuda de una esclava versada en el arte de los cantores, comienza a dictar sus recuerdos: la fundación legendaria de Troya, la riqueza que le dieron el comercio y los vientos del Helesponto, el don profético que Apolo le concedió como maldición y que la condenó a la incomprensión de los suyos, y los últimos meses de una guerra que ella supo perdida desde el principio. Entretejida con esta reconstrucción histórica está su presente de cautiva: la vigilancia del rencoroso Odiseo, el reparto del botín humano entre los caudillos griegos, la deriva de su madre Hécuba y de su cuñada Andrómaca, y la turbadora relación que la une a Agamenón, su captor, a quien teme, desprecia y, contra su voluntad, ama. A través de una voz íntima y desengañada, que alterna la crónica de un imperio perdido con la introspección de una mujer que conoce de antemano los destinos de quienes la rodean, la narración construye el testimonio de una superviviente decidida a que Troya, y ella misma, no caigan en el olvido.