Novela sentimental mexicana del siglo XIX que narra, en primera persona, la historia de un hombre que recoge una noche a una recién nacida abandonada en la calle y la ve crecer bajo el cuidado de su madre hasta que el afecto paterno se…
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Novela sentimental mexicana del siglo XIX que narra, en primera persona, la historia de un hombre que recoge una noche a una recién nacida abandonada en la calle y la ve crecer bajo el cuidado de su madre hasta que el afecto paterno se transforma en una pasión imposible. La edición se acompaña de un estudio preliminar que sitúa la obra dentro de la narrativa nacional, datos biográficos del autor y el prólogo que le dedicó un contemporáneo ilustre.
Un joven de veinte años, aficionado al juego, la bebida y los amoríos, regresa una madrugada de carnaval a casa de su madre bajo los efectos del alcohol. En mitad de la calle tropieza con una canasta donde llora una recién nacida a la que un perro hambriento ronda. La recoge casi sin comprender lo que hace y la deposita sobre una mesa de la antesala, ante los ojos conmovidos de su madre. Ese gesto impulsivo decide dos vidas.
La niña, bautizada Carmen, crece en la casa como hija adoptiva. El narrador describe su belleza singular —cabello rubio, ojos profundamente negros, piel de una blancura nacarada— y su inteligencia precoz: aprende con facilidad cuanto le enseñan él y su madre, domina el piano, los idiomas y el dibujo, y muestra desde muy temprano un rasgo que marcará toda la historia, unos celos intensos e involuntarios que la ensombrecen cada vez que ve a su protector atender a otra persona. Él la trata como a una hija, se enorgullece de ella ante los extraños y no se atreve siquiera a besarle la frente.
Cuando Carmen llega a la adolescencia, la niña empieza a borrarse y aparece la mujer. Una carta de un tío enfermo residente en Francia obliga al narrador a cruzar el océano para hacerse cargo de sus negocios y de su herencia. Madre e hija se instalan en una casa con jardín en Tacubaya, y desde allí llegan mes a mes las cartas de ambas. En las de Carmen late una ternura cada vez más ardiente, hasta que el tío moribundo pone en palabras lo que el narrador no se atreve a admitir: esa niña está enamorada de él, y él la ama también. El cariño filial, advierte el anciano, se convertirá en pasión el día en que ella descubra que no es su hija.
A partir de ahí, el idilio se tuerce hacia el conflicto. La distancia, la diferencia de edad —él ronda los treinta y cinco cuando ella tiene quince—, el obstáculo moral de una relación nacida en el hogar y la salud frágil de la muchacha empujan el relato hacia un desenlace dramático que culmina en tierras cálidas, entre paisajes tropicales. El narrador, convaleciente, dedica algunas de las páginas más penetrantes del libro a examinar su propia pasión frente a la imposibilidad de satisfacerla.
El volumen se abre con un estudio introductorio que reconstruye el panorama de la novela mexicana decimonónica —picaresca, de aventuras, romántica, histórica, costumbrista, regional— para explicar por qué la novela estrictamente sentimental fue entre nosotros una rareza tardía, y por qué esta obra es su ejemplar más logrado. Ese texto examina también su relación con la célebre novela colombiana del mismo género, y señala tanto la deuda como las diferencias: aquí no hay un idilio de pureza sostenida, sino un amor cargado de sensualidad, celos y estallidos melodramáticos. Se añade una semblanza del autor —soldado republicano, buscador de minas, periodista científico, diputado, recluido un tiempo en un manicomio, muerto pobre y olvidado en 1906— y el prólogo de un escritor contemporáneo que defiende el valor consolador de la literatura sentimental frente al avance del pensamiento científico.
Más allá de su prosa efusiva y de sus abundantes adjetivos, la obra conserva un vigor narrativo notable: capítulos breves, retratos sobrios, diálogos de fuerza dramática y un retrato reconocible de las costumbres, los interiores y el habla de una sociedad. Es, sobre todo, el testimonio de una sensibilidad —mexicana e hispanoamericana— en un momento preciso de su historia.