Un recorrido dibujado por más de mil años de música occidental: alrededor de ciento treinta caricaturas a bolígrafo que retratan a compositores desde Guido de Arezzo hasta los autores de bandas sonoras del cine.
Descargar
Un recorrido dibujado por más de mil años de música occidental: alrededor de ciento treinta caricaturas a bolígrafo que retratan a compositores desde Guido de Arezzo hasta los autores de bandas sonoras del cine. Cada retrato deformado viene acompañado de una biografía breve, una selección de obras y una cita, de modo que el humor gráfico funciona como puerta de entrada a la historia del repertorio clásico y a las vidas, a menudo poco ejemplares, que lo produjeron.
El volumen abre con una defensa razonada del género que lo sostiene. Antes de la primera lámina, el autor discute el lugar menor que la caricatura ocupa en el circuito artístico —asociada al souvenir, al parque temático, a la página de chistes del periódico— y reivindica su capacidad para condensar en un rostro deformado una biografía, una época y una manera de entender el mundo. La genealogía que traza es amplia: del apunte grotesco renacentista a la sátira social, del retrato de prensa a la parodia literaria y cinematográfica.
Sobre esa premisa se despliega el cuerpo del libro: una galería que arranca en el monje medieval que puso nombre a las notas y avanza por la Edad Media, el Renacimiento, el Barroco, el clasicismo vienés, el Romanticismo, los nacionalismos decimonónicos y la sucesión de ismos del siglo XX, hasta desembocar en quienes escribieron para la pantalla. Cada ficha combina el dibujo con datos verificables —fechas, mecenas, innovaciones técnicas, obras principales— y una cita que deja hablar al retratado o a sus contemporáneos.
El autor explica también sus criterios y sus renuncias. Admite que toda selección es discutible, que el límite de páginas obligó a dejar fuera nombres queridos y que prefirió representar todas las épocas antes que agotar ninguna, rescatando junto a las figuras previsibles a creadores que aportaron mucho desde el olvido. Discute de paso la etiqueta misma de «música clásica» y lo poroso de la frontera entre lo culto y lo popular, con ejemplos que cruzan siglos y estilos. Y dedica un apartado a las compositoras, escasas en el registro histórico por razones que el propio libro nombra.
Un capítulo previo enseña a leer los dibujos: el nombre en grande, las partituras reales que se cuelan entre las líneas, la cabeza desproporcionada del homenajeado, los colaboradores que lo rodean y los detalles mínimos —un cartel, una barca, un pez muerto— donde se esconden anécdotas y guiños biográficos. La invitación es a detenerse en cada página como quien descifra un jeroglífico amable, y a comprobar que la erudición admite el chiste sin dejar de ser erudición.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.