En la Inglaterra rural de 1502, una joven de talento musical extraordinario ve su vida arrasada en una sola noche: agredida por el heredero de un conde y despojada de su padre, debe huir de una acusación de brujería disfrazada de varón…
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En la Inglaterra rural de 1502, una joven de talento musical extraordinario ve su vida arrasada en una sola noche: agredida por el heredero de un conde y despojada de su padre, debe huir de una acusación de brujería disfrazada de varón para sobrevivir entre forajidos.
En la aldea amurallada de Moretón, al sur de Inglaterra, Alyxandria Blackett ha crecido bajo la sombra protectora de su padre, un abogado viudo, y bajo la tutela de un sacerdote y un monje que reconocieron en ella un don casi milagroso: una voz y una destreza musical capaces de conmover a todo un pueblo. Menuda, de figura poco agraciada según los cánones de su tiempo, Alyx ha encontrado en la composición y el canto la única forma de reconciliarse con lo que considera las limitaciones de su cuerpo, componiendo baladas, salmos y canciones de cuna para vecinos y feligreses mientras aguarda, sin admitirlo del todo, una vida que le ha sido negada por decisión ajena.
Una mañana de enero, mientras se refugia junto a su manzano favorito para trabajar en una nueva melodía, tres jóvenes nobles ebrios irrumpen en su soledad. Pagnell, heredero del despiadado conde de Waldenham, la humilla y la ataca; Alyx logra escapar gracias a la intervención providencial de un desconocido, pero la afrenta no queda ahí. Esa misma noche, Pagnell y sus compañeros escalan las murallas del pueblo para dar con ella. En la confusión, el padre de Alyx es asesinado y su hogar reducido a cenizas, mientras ella misma, tras defenderse a ciegas en la oscuridad, se ve obligada a saltar por una ventana para huir con vida.
Al amanecer, la venganza se completa: el conde de Waldenham acusa públicamente a Alyx de brujería, herejía y robo, invirtiendo los hechos para proteger a su hijo y poner precio a la cabeza de la joven. Convertida de la noche a la mañana en fugitiva en su propia tierra, Alyx debe abandonar todo lo que conocía —su música, su comunidad, su nombre— y aceptar un plan desesperado ideado por el sacerdote y un antiguo soldado: ocultarse bajo la identidad de un muchacho para refugiarse entre una banda de forajidos que vive en los bosques del rey, el único lugar donde la ley del conde no puede alcanzarla.
Con esta transformación forzosa comienza un relato de supervivencia, duelo y reinvención ambientado en la Inglaterra de los Tudor, donde el talento de una mujer se convierte tanto en su mayor tesoro como en la causa de su ruina, y donde la frontera entre la aldea, la corte y el bosque marca los límites de lo que a una persona corriente le está permitido ser.