Treinta relatos eróticos nacidos en un blog que estuvo abierto entre 2004 y 2010. Análida Álvarez Ospina reúne las piezas que firmó como «Borrasca» y las ordena en dos partes: la primera recorre el deseo desde la memoria íntima, la…
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Treinta relatos eróticos nacidos en un blog que estuvo abierto entre 2004 y 2010. Análida Álvarez Ospina reúne las piezas que firmó como «Borrasca» y las ordena en dos partes: la primera recorre el deseo desde la memoria íntima, la fantasía, el arte renacentista, las relaciones virtuales y la infidelidad; la segunda agrupa catorce textos de temática BDSM. Un mosaico breve, en primera persona, que se mueve sin aviso entre lo vivido y lo imaginado. Contenido sexual explícito, para lectores adultos.
Antes de ser libro, Borrasca fue un lugar en internet. Entre 2004 y 2010, una abogada de Medellín publicó bajo ese seudónimo relatos eróticos que llegaron a reunir a casi dos mil lectores habituales; la costumbre venía de más atrás, de los diarios adolescentes que escribía en un alfabeto inventado para que nadie pudiera leerlos. Esta antología recoge treinta de aquellos textos y abre con una selección de comentarios de la época, que funcionan como retrato de la comunidad que se formó alrededor del blog.
El Libro I es el más variado y el más íntimo. Hay una memoria larga sobre la iniciación sexual de una adolescente con un amigo de la familia que se ofreció como padre sustituto —el relato más incómodo del conjunto y el que fija el tono de ambigüedad moral del volumen—; una estampa veneciana que termina en violencia; un encuentro clandestino en el metrocable de Medellín durante los alumbrados navideños; un falso manuscrito del siglo XVI en el que un secretario castellano ajusta cuentas con Isabella d’Este; una llamada a un programa nocturno de radio que deriva hacia lo grotesco. Entre ellos se intercalan piezas muy breves sobre la infidelidad y sus definiciones interesadas, el deseo a distancia mediado por una pantalla y la pura fantasía.
El Libro II reúne catorce relatos de temática BDSM —bondage, dominación, disciplina, sumisión, sadismo y masoquismo— con sus rituales, castigos, sesiones y jerarquías, y con la misma economía de medios: escenas cortas, sin preámbulo, resueltas en pocas páginas.
La autora escribe en primera persona y alterna voces masculinas y femeninas, con un léxico directo y sin eufemismos, heredado del formato del blog. No hay una trama que atraviese el libro ni personajes que regresen: lo que sostiene el conjunto es una pregunta que la propia autora deja abierta en el prólogo, la de si lo narrado proviene de su vida o de lo que le hubiera gustado vivir. Volumen de contenido sexual explícito, incluidas escenas no consentidas y de abuso; su lectura está reservada a adultos.