Marko y Marija regresan a Budapest seis años después de su encuentro casual en la cola del consulado húngaro. Él es un viajero sin profesión fija obsesionado con detalles triviales; ella es una mujer de Belgrado que lo ama a pesar de sus…
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Marko y Marija regresan a Budapest seis años después de su encuentro casual en la cola del consulado húngaro. Él es un viajero sin profesión fija obsesionado con detalles triviales; ella es una mujer de Belgrado que lo ama a pesar de sus contradicciones. En las calles de la capital magiar reviven recuerdos del primer encuentro en el café Gerbeaud, mientras sus diferencias filosofales y la adicción de Marko por acumular pequeñas banalidades ponen a prueba una relación teñida de ternura y conflicto.
En su regreso a Budapest, Marko y Marija transitan nuevamente las calles que marcaron el comienzo de su relación seis años atrás. Ella recuerda aquel día de septiembre en que lo conoció en la cola del consulado húngaro en Belgrado: un desconocido que la llamó sin que ella supiera cómo había obtenido su número, la citó en la plaza Vörösmarty, en el café Gerbeaud, y cambió su vida en pocas horas. Ahora, recorriendo la ciudad juntos desde la fortaleza hasta la plaza de la catedral, los recuerdos emergen: las caminatas en el tranvía 16, el café Miró en Buda, la cena de aquella noche cálida. Pero lo que alguna vez fue magia se ha transformado en una tensión silenciosa. Marko es un hombre sin profesión definida, licenciado en Literatura Universal Comparada, que dedica su vida a viajar por Europa del Este redactando guías sobre cómo evitar disgustos. Vive atrapado en la obsesión de los detalles insignificantes: los colores de las toallas del hotel, las líneas de tranvía, los horarios exactos, los nombres de las calles. Transforma cada experiencia en un acervo de banalidades que acumula como un jardinero de oportunidades perdidas. Marija lo ama a pesar de todo, pero siente que él construye un teatro ambulante con su propia vida, que se niega a vivir genuinamente mientras adorna cada momento con trivialidades. Entre ellos existe una compleja dialéctica: ella critica su falta de autenticidad, su incapacidad de permanecer en silencio y simplemente respirar; él justifica su obsesión argumentando que siente demasiado, que se pierde entre todas las sensaciones. Sin embargo, cada ola de enfado es sucedida inexorablemente por una ola de amor que borra toda sospecha. En sus pasos por Budapest, desde el Ministerio de Finanzas hasta los trileros de la plaza, desde las discusiones sobre política y migración hasta los momentos de complicidad silenciosa, la obra teje una exploración íntima de cómo dos personas pueden amarse profundamente mientras permanecen fundamentalmente incomprendidas.