Adaptación al español del guion de rodaje final de *Blade Runner 2049*, con historia de Hampton Fancher y libreto de Fancher y Michael Green. El texto sigue a K, un agente replicante del DPLA, desde el retiro rutinario de un fugitivo en…
Descargar
Adaptación al español del guion de rodaje final de Blade Runner 2049, con historia de Hampton Fancher y libreto de Fancher y Michael Green. El texto sigue a K, un agente replicante del DPLA, desde el retiro rutinario de un fugitivo en una granja de proteínas hasta el hallazgo de unos restos enterrados que ponen en duda el orden entero de su mundo.
El texto abre con un ojo verde y un descenso sobre una California reducida a paneles solares, plástico y polvo. Allí aterriza K, agente del Departamento de Policía de Los Ángeles, para cumplir un encargo administrativo con nombre y número: localizar a Sapper Morton, granjero de proteínas y antiguo médico de combate, y confirmar mediante escáner ocular que es uno de los modelos antiguos que aún quedan por retirar. La conversación entre ambos es casi cortés —el ajo hirviendo en la olla, la memoria de un pueblo entero que olía así— hasta que se convierte en una pelea breve y brutal que K resuelve con precisión anatómica. Antes de marcharse, prueba la sopa; el gesto dice de él más que cualquier informe.
Lo que altera el trámite es una prímula solitaria al pie de un árbol muerto. Bajo sus raíces, un cajón militar reconvertido en osario guarda huesos limpiados y envueltos con cuidado ceremonial, una trenza de pelo y una fractura en el ilion que solo puede explicarse de una manera: la mujer enterrada allí murió en un parto, y alguien practicó una cesárea de urgencia con mano de cirujano. El análisis remata la imposibilidad con un número de serie grabado en una célula. La teniente Joshi entiende de inmediato lo que eso significa —que el muro entre clases se sostiene sobre la certeza de que los replicantes no nacen— y ordena borrarlo todo: los datos, los rastros y también al hijo.
En paralelo, la obra construye la vida privada del ejecutor. K asciende ochenta pisos entre vecinos que lo insultan por lo que es y entra en un piso desnudo donde lo espera Joi, una compañera holográfica de la Corporación Wallace: prepara cenas que no se pueden comer, cambia de vestido según el ánimo y recibe como regalo de aniversario un emanador portátil que por fin la libera de la línea fija. Su intimidad, tan real como programada, queda interrumpida por un mensaje de la policía, recordatorio de que el tiempo de K pertenece a otros. La prueba de línea base —ese interrogatorio mecánico construido sobre versos de “celdillas entrelazadas”— funciona como el reverso clínico de esa ternura: mide, precisamente, que nada de lo que siente lo desvíe.
La pesquisa lleva a K a las torres con forma de cuchilla que hoy eclipsan las pirámides abandonadas de Tyrell. Entre archivos que el Apagón dejó fracturados —diez días de oscuridad en los que se borró casi todo dato del mundo, salvo el papel—, una empleada llamada Luv, representante impecable y peligrosamente fuerte, lo conduce hasta una cámara helada de memorias dañadas. De uno de esos soportes empañados emerge un fragmento fechado en noviembre de 2019: una vieja prueba Voight-Kampff, un oficial de apellido Deckard y, de nuevo, un ojo verde llenando la pantalla.
El guion trabaja con una economía de imágenes muy precisa —el ajo, la partitura de Chopin manchada de sangre, el pez piloto que fotografía lo que su operador prefiere no mirar— y con un dilema que crece a cada escena: si nacer es tener alma, como sostiene K, la orden de hacer desaparecer al niño deja de ser un procedimiento y se vuelve una elección moral que el personaje aún no sabe que va a tener que tomar. La edición que aquí se presenta es una traducción de aficionados, distribuida sin fines comerciales, que respeta la nomenclatura técnica del original: encabezados de escena, indicaciones de cámara y acotaciones de rodaje.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.