Un relato de investigación sobre 1961, el año en que el Berlín dividido llevó la guerra fría a su punto de máxima tensión y el Muro pasó de ser impensable a irreversible.
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Un relato de investigación sobre 1961, el año en que el Berlín dividido llevó la guerra fría a su punto de máxima tensión y el Muro pasó de ser impensable a irreversible.
En octubre de 1961, en el paso fronterizo de Checkpoint Charlie, tanques estadounidenses y soviéticos se apuntaron mutuamente a menos de cien metros de distancia mientras varios centenares de berlineses observaban bajo la llovizna. Ninguno de los dos bandos sabía si aquella noche empezaría la tercera guerra mundial. Esa escena —con su mezcla de rumores callejeros, cámaras asomadas a las ventanas y munición auténtica en las recámaras— es el punto de partida de este libro, que reconstruye el año en que la ciudad dividida se convirtió, en palabras del propio Nikita Jrushchov, en «el lugar más peligroso del mundo».
La obra sigue el calendario de 1961 a través de cuatro figuras cuyos destinos quedaron trenzados por Berlín. John F. Kennedy llega a la Casa Blanca como el presidente más joven de la historia estadounidense, carismático y aquejado de dolencias que oculta, decidido a igualar a Lincoln o Roosevelt pero consciente de que en la era nuclear la grandeza ya no puede conquistarse en una guerra. Jrushchov, hijo de minero y analfabeto hasta los veinte años, oscila entre el instinto reformista y la tentación autoritaria, apremiado por cosechas fallidas, por los estalinistas que afilan cuchillos de cara al congreso del partido y por una hemorragia de refugiados que desangra a su aliado alemán. Walter Ulbricht conspira para forzar el cierre de fronteras que salve la obra de su vida. Y Konrad Adenauer, canciller de una Alemania Federal renacida, teme a partes iguales a la izquierda de Willy Brandt y a un presidente estadounidense que juzga demasiado blando.
Estructurado en tres movimientos —la presentación de los protagonistas, la tormenta que se avecina y la confrontación final—, el libro avanza de la liberación de unos aviadores estadounidenses en los primeros días de la administración Kennedy al desastre de Bahía Cochinos, de la humillante Cumbre de Viena a la operación nocturna del 13 de agosto en que la alambrada rodeó el Berlín Oeste, y de ahí al pulso blindado de octubre. Documentos desclasificados en Estados Unidos, Alemania y Rusia, historias orales y testimonios personales sostienen una narración que combina el pulso del reportaje con el rigor del historiador.
Junto a los jefes de Estado aparecen quienes pagaron la factura: la superviviente de violaciones que intenta contar su historia a un país empeñado en olvidar, el granjero encarcelado por resistirse a la colectivización, la ingeniera fugada al Oeste que termina coronada en un certamen de belleza, el soldado que salta la alambrada soltando el fusil en pleno vuelo y el sastre asesinado mientras nadaba hacia la libertad. De fondo late una pregunta que el libro deja abierta con honestidad: si aquel muro fue el precio sensato de evitar una guerra o el resultado de una firmeza que faltó, y si una lectura más fina del adversario habría podido acortar tres décadas de hostilidad. Un prólogo del general Brent Scowcroft sitúa esos interrogantes en la larga sombra que la crisis proyectó sobre la diplomacia posterior.