Un tiroteo en el Puerto de Cartagena rompe la calma de una mañana de junio: un maletín de billetes, un pendrive que cambia de manos y cuatro encapuchados que huyen dejando heridos y un muerto.
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Un tiroteo en el Puerto de Cartagena rompe la calma de una mañana de junio: un maletín de billetes, un pendrive que cambia de manos y cuatro encapuchados que huyen dejando heridos y un muerto. Álex Benet, un conductor cualquiera camino del trabajo, atropella por azar a uno de los asaltantes y se convierte en testigo. Días después, ese azar le cuesta la vida a su mujer. Novela negra de Javier Salinas Ramos escrita sobre el guion original de Juan Tebar para la primera temporada de la serie de televisión Benet.
Todo empieza con una transacción que debía ser discreta. En el muelle de Cartagena, a bordo del Catamarán Olé, un hombre llamado Viktor entrega un maletín metálico lleno de fajos de billetes y espera a cambio un pendrive del tamaño de un dedo. La entrega no llega a completarse: cuatro hombres armados y encapuchados irrumpen a tiros, el ruso salta por la proa y desaparece en el agua, y lo que era un puerto de veleros y brisa se convierte en cuestión de segundos en un campo de fuego con viandantes en el suelo y un agente de policía herido de gravedad.
A unos metros de allí, Álex Benet conduce hacia su oficina hablando por teléfono con su mujer. No sabe nada de maletines ni de pendrives. Toma la curva del Paseo Alfonso XII en el peor instante posible y arrolla a uno de los asaltantes que cruza disparando; cuando otro de ellos rompe su ventanilla y le apunta a la cara, Benet reacciona con una destreza que nadie esperaría de un hombre corriente. El asaltante acaba detenido. Benet acaba con la frente abierta, el nombre en un atestado y la condición de testigo en un caso que la policía no consigue descifrar: los detenidos no figuran en ninguna base de datos, ningún país los reclama, ninguno habla.
Dos semanas más tarde, tras declarar en la vista previa del Juzgado de lo Penal de Murcia, Benet vuelve a llamar a casa. Esta vez escucha, al otro lado de la línea, muebles que caen, cristales que estallan y los gritos de Helena. Conduce a ciegas hasta La Manga del Mar Menor y llega tarde. La represalia por haber señalado a un hombre en una sala a puerta cerrada deja un cuerpo en el suelo de su propio recibidor y a un viudo con demasiadas preguntas y ninguna respuesta.
A partir de ahí, la novela avanza en cuarenta y cinco capítulos breves, de corte marcadamente audiovisual, que alternan el trabajo del Grupo de Investigación de la Policía Nacional de Cartagena —el inspector Bruno Serra, los agentes Dani y Diego, la joven Beatriz— y la colaboración con la Guardia Civil, con los movimientos de una organización que opera muy por encima de lo que un asalto en un puerto de provincias sugiere. Hay un abogado que reparte sobres en los pasillos del juzgado, un pendrive perdido que alguien reclama con urgencia, carpetas encriptadas, dinero que viaja y un rastro que se extiende desde Cabo de Palos y La Manga hasta Barcelona, Guanajuato y Tula. Y, en el centro, la figura del propio Benet: un hombre de calma cultivada y reflejos inexplicables cuya vida anterior resulta ser el verdadero enigma del relato.
Escrita por Javier Salinas Ramos a partir del guion original de Juan Tebar para la primera temporada de la serie de televisión homónima, la novela conserva el pulso del formato del que nace —capítulos cortos, escenas construidas por planos, diálogos secos de comisaría y sala de vistas— y lo combina con una prosa atenta al paisaje mediterráneo: el mar en calma como contrapunto permanente de la violencia, la luz de junio sobre el asfalto, la lengua de tierra entre dos mares. Un thriller de venganza y trama criminal internacional que empieza por casualidad y termina demostrando que no había casualidad alguna.