Estefi tiene diecisiete años, baila a nivel de competición y cría sola a Sergio, su hermano de cuatro años, en un piso casi vacío a las afueras de la ciudad.
Descargar
Estefi tiene diecisiete años, baila a nivel de competición y cría sola a Sergio, su hermano de cuatro años, en un piso casi vacío a las afueras de la ciudad. Desde el accidente que se llevó a sus padres una noche de tormenta, carga con una culpa que la desborda cada vez que vuelve a llover. Entre ensayos extenuantes, exámenes justos y una economía que no llega, la posibilidad de competir en una final de bachata abre una grieta de esperanza… y también la coloca demasiado cerca de Ares, su entrenador. «Bajo la luna», de Anna Sánchez Mateo, es una novela de amor juvenil narrada en primera persona, con la música como hilo emocional y el duelo como sombra constante.
Llueve sobre el asfalto la noche en que Estefi se derrumba de camino a casa. No es solo el cansancio de tres exámenes, una carrera hasta el club y un ensayo repetido hasta el agotamiento: es la tormenta, idéntica a aquella otra, la que devuelve las imágenes del accidente. Sus padres murieron hace cuatro años volviendo a buscarla, y desde entonces ella arrastra la convicción de que aquella llamada suya lo desencadenó todo. De aquella noche quedó Sergio, rescatado a los ocho meses de gestación, y con él una responsabilidad que Estefi asumió con trece años recién cumplidos.
La novela se construye sobre esa doble vida. Por un lado, la supervivencia diaria: un piso pequeño en un bloque medio abandonado de un barrio a las afueras, la electricidad que consiguió Pablo —el vecino del tercero, hermano mayor sin serlo—, la despensa que hay que rehacer cada semana, los jerséis que se quedan cortos, un hermano de cuatro años que apenas habla y al que hay que enseñar a decir lo que siente. Por otro, el baile: las horas en la sala de espejos, las órdenes a gritos de Ares, la complicidad con Laura, su mejor amiga y confidente, y esa sensación de evasión que solo aparece cuando suena la música.
El equilibrio se rompe con una conversación breve al final de una clase. Ares le dice que su forma de bailar tiene algo que podría llevarla lejos, que ve posibilidades reales en la final de bachata; el problema es que la bachata se baila en pareja y no hay compañero. A partir de ahí, la historia se desplaza hacia un terreno nuevo para la protagonista: los rubores que no sabe explicar, los celos que no reconoce como tales, las bromas del vestuario que la incomodan y la certeza incómoda de que todas se habían dado cuenta de algo antes que ella. Estefi, que nunca se detuvo a mirar a nadie porque tenía demasiadas cosas que sostener, empieza a descubrir el deseo justo donde menos le conviene: en la distancia jerárquica y de edad que la separa de su entrenador.
Anna Sánchez Mateo estructura el relato en capítulos fechados con día y hora, un recurso que imprime ritmo de diario íntimo y permite alternar la escena presente con la irrupción del recuerdo. La voz narradora es directa, interrogativa, hecha de dudas encadenadas y correcciones sobre la marcha, muy pegada al pulso de una adolescente que piensa demasiado y calla casi siempre. La música atraviesa el texto de forma explícita: canciones concretas marcan escenas concretas, y el imaginario del reguetón y la bachata sentimental late detrás de los pasajes amorosos.
Hay también un contraste social que se insinúa desde las primeras páginas —un coche de lujo que cruza la calle sin frenar, un sueño de zapatos rojos dibujado en el margen de un cuaderno de filosofía— y que anticipa que el mundo de Estefi puede ensancharse de formas que ella todavía no imagina. Entre el duelo, la precariedad y la disciplina del baile, «Bajo la luna» propone una historia de primer amor donde el sentimiento nunca se separa del peso de lo que hay que cargar cada día.