El director del Museo del Prado se esfuma en la noche de Reyes desde un despacho cerrado por dentro, sin que las cámaras registren su salida. Cinco meses después, su mujer —redactora jefe de un gran diario madrileño— contrata a Ciro Blume,…
Descargar
El director del Museo del Prado se esfuma en la noche de Reyes desde un despacho cerrado por dentro, sin que las cámaras registren su salida. Cinco meses después, su mujer —redactora jefe de un gran diario madrileño— contrata a Ciro Blume, un detective sesentón, irónico y algo maltrecho, para averiguar qué ocurrió. La primera pista no aparece en el expediente, sino en una cena de teatro.
Un sábado de puente, con Madrid vaciado por la lluvia, Ciro Blume cruza la redacción de El Globo para atender la llamada de una desconocida. Lo que le espera al fondo de la nave de ordenadores es Dolores «Lola» Colomer, redactora jefe del periódico, y un encargo que ningún investigador con la agenda vacía podría rechazar: encontrar a su marido, Pablo Gomá, director del Museo del Prado, desaparecido en la noche de Reyes.
El caso tiene la forma limpia de un imposible. Un guardia de seguridad acompañó a Gomá hasta su despacho; las cintas de vídeo lo confirman. Nadie lo vio salir, y las cintas tampoco. La ventana seguía cerrada por dentro, los cristales y las rejas intactos, y el registro ordenado por el juez no halló pasadizo alguno. Entre los papeles del dossier —recortes, declaraciones, diligencias judiciales— sólo queda el retrato de un hombre metódico, enamorado de su cargo y aficionado a fabricar juguetes electrónicos para sus sobrinos, que un buen día dejó de existir sin despedirse.
Blume narra en primera persona, con la voz de quien ha llegado tarde a casi todo: le crujen las rodillas con la humedad, sospecha que la vejez ha empezado el asalto a su memoria y mide el mundo en metáforas de boxeo, siempre desde la lona. Su casa la sostiene Max, cocinero y mayordomo con pasado de legionario, chef arruinado y presidiario, devoto de Escoffier y enemigo declarado de la cocina moderna. Y en otro punto de la ciudad vive todavía la señora Blume: Lula Bordell, diva del teatro español, quinto matrimonio de él y única familia de ella, con quien mantiene un peculiar acuerdo de convivencia a distancia que a ambos les ha sentado mejor que el matrimonio.
Es precisamente Lula, después de bordar una lady Macbeth y de un albariño en la sobremesa, quien desordena el expediente entero con un chisme de camerino: lo que Lola Colomer no ha contado sobre sí misma, sobre un ministro de Cultura ya fallecido y sobre los motivos que un marido podría tener para desaparecer por su propio pie. A partir de ahí, la pregunta deja de ser cómo salió Gomá de una habitación cerrada y pasa a ser qué pretende realmente la mujer que paga la investigación.
Antonio Civantos combina el enigma de cuarto cerrado con una comedia de costumbres madrileña de humor seco y frase larga. Hay museo, prensa, política y teatro; hay una galería de secundarios con biografía propia; y hay, sobre todo, un detective que descree de casi todo salvo del dinero, la buena mesa y el privilegio de mantener un nivel de vida muy por encima de sus posibilidades. Una novela negra sobre lo que la gente esconde no para engañar a la policía, sino para poder mirarse al espejo.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.