Una lesión de rodilla pone fin a la carrera de Maddy Green sobre los escenarios y, sin un plan ni un lugar al que volver, la lanza a un vuelo intercontinental hasta la puerta de Max Laurent, el amigo y compañero de baile al que hace ocho…
Descargar
Una lesión de rodilla pone fin a la carrera de Maddy Green sobre los escenarios y, sin un plan ni un lugar al que volver, la lanza a un vuelo intercontinental hasta la puerta de Max Laurent, el amigo y compañero de baile al que hace ocho años que no ve. Él también dejó atrás la danza, por motivos muy distintos. En un loft del Marais, dos vidas interrumpidas vuelven a encontrarse y descubren que lo que las une nunca fue solo la amistad.
Maddy Green ha organizado su existencia entera alrededor de una disciplina que empezó a los cuatro años, frente al cuadro de una bailarina. Por eso, cuando el médico de la Compañía de Danza de Sidney y su director le confirman que la reconstrucción del ligamento cruzado no le devolverá el cuerpo que necesita para bailar profesionalmente, lo que se derrumba no es un empleo: es la frontera que daba forma a sus días y sus noches. Le ofrecen una jubilación digna, una plaza como profesora, una fiesta de despedida. Ella no quiere nada de eso. Quiere seguir bailando, y no sabe quién es cuando no lo hace.
Sin amantes a los que recurrir, con la madre al otro lado del mundo y un círculo hecho enteramente de bailarines cuya compasión no soporta imaginar, Maddy toma el primer avión a París y aparece, sin equipaje y llorando, en casa de Max Laurent.
Max es el otro lado del mismo espejo. Medio australiano, medio francés, apuntaba a solista cuando un accidente dejó tetrapléjico a su padre y él cambió la compañía de Sidney por un piso de St. Germain y ocho años de cuidados. Recién enterrado Alain, con las cajas de libros aún por cerrar y una hermana empeñada en que empiece a vivir para sí mismo, Max se ha concedido un año en un local desangelado del Marais para averiguar si el barro, el yeso y el bronce pueden ser algo más que un pasatiempo.
En ese espacio a medio habitar, entre una botella de vino y la lista de apodos que las bailarinas le pusieron una vez, los dos se reconocen y no se reconocen: el acento de él es más cerrado, el cuerpo distinto, la risa más escasa. Y bajo la vieja complicidad late algo que Maddy nunca se permitió mirar de frente y que Max lleva ocho años callando. La historia de dos carreras truncadas que tienen que inventarse, juntas, un segundo acto.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.