Astucia es la épica de la libertad mexicana. En esta novela de 1865, Luis G. Inclán retrata a un joven que rechaza la servidumbre para fundar una fraternidad de contrabandistas.
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Astucia es la épica de la libertad mexicana. En esta novela de 1865, Luis G. Inclán retrata a un joven que rechaza la servidumbre para fundar una fraternidad de contrabandistas. A través de sus aventuras, Inclán recrea con auténtica pasión el mundo de los charros rancheros y sus sueños de autonomía. Publicada en dos tomos, sigue siendo un testimonio invaluable de la vida rural mexicana del siglo diecinueve.
Astucia, el jefe de los Hermanos de la Hoja, es la novela que define el mexicanismo literario del siglo diecinueve. Publicada en 1865 en dos tomos, es la obra maestra de Luis G. Inclán, un charro convertido en impresor que volcó en sus páginas toda la riqueza vivencial de su juventud ranchera. El protagonista es Lencho, apodado Astucia, un joven que rechaza categóricamente la vida de servidor dependiente. Movido por la máxima paternal —«Con astucia y reflexión, se aprovecha la ocasión»—, abandona el rancho para buscar fortuna por los caminos. Lo que comienza como aventura solitaria se transforma cuando Lencho descubre las ventajas de la asociación y funda los Hermanos de la Hoja, una fraternidad de contrabandistas donde palpita la lealtad inquebrantable. Inclán teje una auténtica epopeya de la libertad mexicana. Su héroe no es el caballero andante de novelas europeas, sino un hombre común que encarna los valores genuinos del pueblo: astucia, fraternidad, autonomía. Rechaza la injusticia de una servidumbre que empobrece al trabajador, prefiriendo vivir libre en el camino, sin depender de voluntad ajena. Este mexicanismo palpitante, congestionado de colorido y de la cruda luz del sol indígena, permea cada página. La obra es además un tesoro lexicológico de valor inestimable. Inclán reproduce el dialecto mexicano en toda su riqueza: el habla auténtica de rancheros, charros, peones y contrabandistas. Para críticos como Pimentel, Astucia superó incluso a El Periquillo como documento viviente de la lengua mexicana. Su lectura permite estudiar cómo el español se transformó, enriqueció y creció cuando echó raíces en tierra mexicana. Luis G. Inclán mismo fue personaje novelesco. Nacido en 1816 en el rancho de Carrasco, abandonó el seminario para seguir su verdadera vocación: la vida campirana. Durante décadas trabajó como administrador de haciendas en Michoacán, acumulando vivencias que cristalizarían en esta novela. Cuando la invasión norteamericana de 1847 lo obligó a refugiarse en la capital, estableció una imprenta donde publicó obras de costumbres mexicanas, preparando sin saberlo el vehículo para su obra maestra. Publicada originalmente en tipografía modesta con litografías, Astucia fue durante años más popular que otras novelas mexicanas. Su vigencia radica en ser mucho más que crónica de aventuras: es retrato vivo de un México que los lectores reconocen como hermano, como espejo de su identidad. Los personajes hablan, piensan y obran a la par de nosotros. En sus páginas palpita la vida auténtica de la nación mexicana, su idiosincrasia profunda, sus gentes y su espíritu rebelde.