Dafne, una joven de metro cincuenta y siete y sentido del humor a prueba de ridículos, se dirige a sus lectoras desde un presente que no revela para repasar los quince «defectos» que, uno a uno, fueron decidiendo su vida.
Descargar
Dafne, una joven de metro cincuenta y siete y sentido del humor a prueba de ridículos, se dirige a sus lectoras desde un presente que no revela para repasar los quince «defectos» que, uno a uno, fueron decidiendo su vida. Del cuerpo que tardó en llegar y de la burla que lo arruinó todo en una fiesta de Halloween, a unos tacones de doce centímetros que terminaron en el suelo de un bar empapado en cerveza, cada capítulo desmonta una obsesión y la convierte en algo parecido a la paz. Una confesión en voz alta sobre el amor propio, la amistad y el enemigo que vive dentro.
«Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar», advierte la cita que abre este libro, y su narradora se lo toma como un desafío personal. Dafne habla desde un lugar que no nombra —un presente al que ha llegado, dice, a empujones— y decide reconstruir el camino hacia atrás, deshaciendo el nudo de decisiones, azares y humillaciones que la han traído hasta aquí. Su método es una lista: quince defectos, quince piedras en el camino, quince cosas que durante años se interpusieron entre ella y su felicidad.
El relato avanza en forma de conversación íntima. Dafne no describe a una lectora, la interpela: le pide que respire, que cierre los ojos, que se pregunte si de verdad cambiaría algo de sí misma sabiendo que cada pieza que se derriba arrastra a las siguientes. Ese tuteo cómplice —a ratos desvergonzado, a ratos casi maternal— es el verdadero motor del libro, y sostiene un tono que salta sin esfuerzo de la carcajada al nudo en la garganta.
Los primeros capítulos fijan el patrón. El pecho que no crecía llega tarde y de golpe, después de meses de remedios caseros, infusiones de hierbas, cantidades industriales de soja y masajes disparatados; cuando por fin llega, trae consigo una fugaz euforia adolescente que un chico guapo destroza en una sola frase, en la habitación equivocada de la fiesta equivocada. El apodo que nace esa noche la persigue por los pasillos del instituto y la enemista con su propio cuerpo durante años. Luego vienen los pies: convencida por una conversación ajena de que sin tacones su vida sería inexistente, Dafne se calza doce centímetros de aguja, aprende a caminar como una gata y ensaya su reaparición triunfal ante el chico que le interesa, hasta que un tacón partido y un suelo resbaladizo escriben otro final. Después, el culo, la obsesión y un plan de seducción trazado con la lógica implacable de quien no sabe rendirse: si su hermano mayor sale con una chica de su edad, ¿por qué no iba ella a poder con uno de sus amigos?
Alrededor de Dafne se mueve un elenco reconocible y cálido: Cynthia, Brittany y Rebecca, las amigas que sostienen, empujan y a veces fallan; Giovanna y Derek, los hermanos guapísimos que no ayudan a la autoestima de nadie; Steven y Sharon, los padres; y una constelación de chicos —el que se ríe, el que aparta la mirada, el único tímido que se agacha a tender una mano— que van dibujando, sin saberlo, el mapa de lo que ella terminará entendiendo por amor.
Porque bajo la comedia física y la confidencia procaz late otra cosa. Dafne deja caer pistas de un presente que aún no puede contar: alguien que le importa mucho y cuyo nombre calla, un tal Calvin del que promete hablar más adelante, un lugar desde el cual mira todo esto y una frase que repite como quien se agarra a ella: sigue aquí, y está viva. El lector avanza por los defectos sabiendo que la lista es también una cuenta atrás, y que en algún punto del camino la broma dará paso a la razón por la que este relato existe.
El resultado es un libro sobre el peor enemigo posible, el que habita dentro y va destruyendo sin que una se dé cuenta, y sobre el trabajo lento de desarmarlo. Una defensa del cuerpo propio tal como es, de la comodidad frente a la impostura, del derecho de cada una a decidir su ritmo, y de la sospecha —sostenida contra toda evidencia— de que en algún lugar hay alguien esperando con un paraguas en un día gris de invierno.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.