Un manual divulgativo sobre la ansiedad en la adolescencia, escrito por una psicóloga a partir de su trabajo con grupos de jóvenes. El libro combina el relato de ocho chicos y chicas que llegaron a terapia con problemas muy distintos…
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Un manual divulgativo sobre la ansiedad en la adolescencia, escrito por una psicóloga a partir de su trabajo con grupos de jóvenes. El libro combina el relato de ocho chicos y chicas que llegaron a terapia con problemas muy distintos —crisis de pánico, autoexigencia extrema, hipocondría, rituales de comprobación, acoso digital, dependencia de las redes— con herramientas prácticas de terapia cognitivo-conductual. Su premisa es sencilla y se repite como una consigna: uno puede tener ansiedad sin que la ansiedad lo tenga a uno.
El libro arranca en una sala donde ocho adolescentes se miran con desconfianza el primer día de un grupo terapéutico, y salta enseguida al final del proceso, meses después, cuando esos mismos jóvenes se resisten a marcharse porque han encontrado algo parecido a una comunidad. Entre esos dos momentos se sostiene toda la obra: la distancia recorrida por Eduardo, que dejó de ir al instituto tras sufrir una crisis de pánico delante de sus compañeros; por Emma, cuyo expediente brillante esconde noches sin dormir y una agenda sin un solo día libre; por Dani, que sustituyó los ensayos con su grupo de música por horas de vídeos ajenos; por Paula, que consulta buscadores de internet decenas de veces al día para confirmar enfermedades que no tiene; por Gabriel, cuyos rituales de higiene dejaron de llamar la atención justo cuando el mundo entero empezó a lavarse las manos; por Elsa, que proyecta una seguridad que no siente; por Ángel, señalado tras la difusión viral de una foto íntima; y por Lucía, admirada en redes y atrapada en una relación que la agota.
A partir de estos retratos, la autora —psicóloga con experiencia en el tratamiento de jóvenes— construye una guía de trabajo personal. El planteamiento es divulgativo pero explícito en su método: la intervención con eficacia demostrada para los trastornos de ansiedad es la terapia cognitivo-conductual, y el libro traduce sus principios a un lenguaje directo, pensado para leerse sin formación previa. Se distingue con claridad entre el miedo adaptativo, el que impide cruzar sin mirar o bañarse en un mar embravecido, y la ansiedad desadaptativa, la que se multiplica sin freno hasta invadir los estudios, las amistades, el sueño y la confianza en uno mismo.
El volumen intercala esas historias con material aplicable: espacios de reflexión escrita, un cuestionario orientativo de autoevaluación, ejercicios para visualizar cuánto de la propia vida decide el miedo y cuánto decide uno, y un apartado de preguntas frecuentes que aborda sin rodeos las dudas habituales —por qué me pasa a mí, si hay que remontarse al origen, si esto durará siempre, qué papel juegan los fármacos—. El contexto que atraviesa el libro es el de la etapa posterior a la pandemia de COVID-19, con su carga de incertidumbre, aislamiento y clases a distancia, señalada como acelerante de un problema que ya era el trastorno mental más frecuente entre los jóvenes.
El tono evita tanto la condescendencia como el optimismo vacío. No promete que la ansiedad desaparezca sola ni que baste con no pensar en ella; propone lo contrario: entenderla, nombrarla y afrontarla con estrategias concretas, aprovechando la plasticidad de un cerebro todavía en desarrollo. El texto advierte además de sus propios límites, al recordar que no sustituye la evaluación ni el tratamiento profesional. Lo que ofrece es un punto de partida y una compañía: la constatación, a través de ocho voces distintas, de que el miedo es la regla y no la excepción, y de que se puede aprender a convivir con él sin renunciar a la propia vida.