Un psicólogo especializado en crímenes cometidos durante el sueño es convocado a medianoche a su clínica por su jefa y un misterioso funcionario del Ministerio de Justicia.
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Un psicólogo especializado en crímenes cometidos durante el sueño es convocado a medianoche a su clínica por su jefa y un misterioso funcionario del Ministerio de Justicia. El tema: Anna O, dos asesinatos en Oxford cuyas circunstancias desafían toda lógica penal. Cuando la consciencia duerme, ¿quién responde por lo que nuestras manos cometen?
Dr. Benedict Prince es un psicólogo forense especializado en trastornos del sueño, particularmente en fenómenos de sonambulismo criminal. Su reputación como especialista lo ha posicionado como asesor de las principales agencias de seguridad del Estado, colaborando con el FBI, Interpol y unidades de investigación de medio mundo. Pero una llamada inesperada en la madrugada transformará el curso de su carrera de manera irreversible.
Convocado a la clínica The Abbey en Harley Street, Ben se enfrenta a Stephen Donnelly, subdirector del Ministerio de Justicia, quien lo sumerge en un interrogatorio envuelto en secretismo absoluto y claros protocolos de confidencialidad estatal. El motivo: Anna O, el caso que ha atormentado a la comunidad internacional de especialistas del sueño desde agosto de 2019. Dos asesinatos en Oxford, circunstancias que desafían la explicación racional, un misterio que ha originado pódcasts, documentales y bestsellers sin que ninguno lograra su verdadera resolución.
La Dra. Bloom, jefa de Ben y eminencia gris de la psicología del sueño británica, observa con expresión glacial mientras Donnelly plantea un dilema fundamental para el derecho penal: ¿puede condenarse a alguien por delitos cometidos mientras duerme? ¿Existe responsabilidad cuando el pensamiento racional está suspendido? ¿Y qué información vital posee Ben que justifica tal hermetismo gubernamental?
Una complicación personal profundiza el misterio: la esposa de Ben fue la primera investigadora en llegar a la escena del crimen de Anna O. Cuatro años después, esa conexión lo posiciona como la única pieza capaz de desvelar un enigma que desafía los fundamentos de la justicia.