Alexia O'donnell ha pasado de heredera millonaria a deudora sin recursos: le queda un mes para abandonar la casa familiar. Convencida de que su belleza aún es moneda de cambio, se presenta sin cita en el despacho del director del banco…
Descargar
Alexia O'donnell ha pasado de heredera millonaria a deudora sin recursos: le queda un mes para abandonar la casa familiar. Convencida de que su belleza aún es moneda de cambio, se presenta sin cita en el despacho del director del banco para negociar una prórroga. Matthew Hans la recibe, la humilla con calma y le ofrece un trato que no contempla el dinero. Lo que Alexia no recuerda es que ya conoció a ese hombre hace diecisiete años, cuando él no era nadie. Novela erótica contemporánea de Eloise Briand (2015), narrada en tercera persona con escenas sexuales explícitas.
La carta del banco cabe en una mano y cancela una vida entera: un mes para recoger sus cosas y salir de la casa en la que Alexia O’donnell ha vivido siempre. Hija de uno de los magnates más respetados de la ciudad, ha gastado la fortuna familiar en fiestas, apuestas y caprichos, y ahora descubre que la ruina también vacía la agenda de amigos. Le queda un techo y una certeza aprendida desde niña: sabe leer a los hombres y sabe conseguir de ellos lo que quiere.
Con esa estrategia —traje sobrio, tacones altos, blusa calculada— entra sin cita en Credibank y llega hasta el despacho de Matthew Hans, el director que firmó su desahucio. Pero el hombre que levanta la vista de los documentos no reacciona como los demás. La escucha, la desarma con datos que no debería tener sobre ella, le recuerda que no terminó la universidad y que su vida laboral está en blanco, y aplaza la respuesta con una advertencia: puede que la ayuda le salga cara.
La negociación continúa en un restaurante de San Francisco, en la mesa más apartada del local, donde Hans pone las cartas sobre la mesa. Ha conseguido aplazar el desahucio y fraccionar la deuda; a cambio propone un arreglo sin eufemismos: disponibilidad absoluta, discreción social y una presencia impecable de su brazo en recepciones y fiestas. Alexia se indigna, y también reconoce que él ha adivinado exactamente con qué había ido a verlo.
Lo que ella ignora es la otra mitad del cálculo. Matthew Hans no eligió su expediente al azar. Creció cerca de ella siendo un chico pobre al que Alexia nunca miró, la deseó en silencio y salió de esa adolescencia con una herida que el dinero y el poder no cerraron. Su plan tiene una segunda parte, y el deseo —recíproco, incómodo, más intenso de lo que ninguno de los dos esperaba— empieza a desordenarlo casi de inmediato.
Briand construye un relato de dominación y revancha con los códigos del romance erótico contemporáneo: desequilibrio de poder explícito, protagonista masculino arrogante y calculador, heroína orgullosa que negocia desde la ruina, y una tensión que se resuelve en escenas sexuales sin elipsis. Los diálogos son ácidos y el pulso, rápido; el conflicto avanza tanto por lo que los personajes se dicen como por lo que se ocultan. Obra para lectores adultos: incluye lenguaje soez, sexo explícito y una relación planteada desde la coacción económica.