Jeff, escritor de treinta y dos años, regresa a Provincetown en 1994 buscando los encuentros fugaces de la juventud. En una discoteca seduce a Eduardo, un joven de veintidós años, pero se distrae con un desconocido.
Descargar
Jeff, escritor de treinta y dos años, regresa a Provincetown en 1994 buscando los encuentros fugaces de la juventud. En una discoteca seduce a Eduardo, un joven de veintidós años, pero se distrae con un desconocido. Meses después, en Boston, acompaña a su amigo Javitz en su lucha contra la neumonía en el hospital. Jeff reflexiona sobre el paso del tiempo en una comunidad gay que rechaza el envejecimiento, confrontando preguntas que definen a una generación marcada por la crisis del SIDA.
En el verano de 1994, Jeff, un escritor que acaba de cumplir treinta y dos años, regresa a Provincetown, la lengua de arena que se extiende al final de Cabo Cod. Aquí busca recuperar la magia de los encuentros casuales que lo hicieron sentir eternamente joven. En una discoteca, Eduardo, un muchacho de veintidós años, cautiva su atención con su movimiento al ritmo de la música. Entre diálogos superficiales sobre empleos y edades, Jeff se pierde en la conversación, hasta que su mirada se cruza con la de un desconocido al otro lado de la sala, interrumpiendo el guión que ambos actores creían seguir.
En sus reflexiones, Jeff se debate entre la negación y la aceptación del envejecimiento. Javitz, su antiguo amante, le advierte con ironía que le quedan apenas un año más para seducir. Su pareja actual, Lloyd, le insiste en que no sea ridículo, que a los treinta y dos aún tiene tiempo. Pero Jeff siente cómo su cuerpo cambia: el cabello se le cae de la cabeza pero le crece en las orejas; después de horas en el gimnasio, su vientre se hunde bajo la gravedad. En Provincetown existe un código no escrito: los hombres jóvenes de pecho esculpido son bienvenidos; los que envejecen son desterrados sin cuestionamiento.
Meses después, en enero de 1995, Jeff se encuentra a la cabecera de la cama de Javitz en el Beth Israel de Boston. Su amigo, ahora de cuarenta y siete años, lucha contra una neumonía recurrente. Mientras nieva afuera con furia, Javitz pregunta si Spiro Agnew sigue vivo, y juntos recuerdan películas de Luise Rainer. Javitz piensa obsesivamente en la muerte; sus células T bajaron a niveles que una vez fueron considerados fatales. Jeff observa cómo su amigo sobrevive en un ciclo de enfermedad y recuperación, lo que Javitz llama «la maldición del superviviente a largo plazo».
Entre anécdotas políticas, referencias a la crisis del SIDA y conversaciones sobre amantes del pasado, ambos hombres navegan la realidad de una generación que creía ser eterna. Jeff se debate entre su vida con Lloyd, su competencia silenciosa con él, y el fantasma de su pasado con Javitz. Una adivinanza infantil sobre una niña atrapada en una habitación con un ventilador letal acecha en su mente como metáfora de una muerte invisible que rodea a su comunidad.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.