En el corazón de la selva africana, un antiguo culto renace bajo el signo de la Diosa Araña. Cuando el legendario cazador Allan Quatermain llega a un fuerte británico, descubre que una bruja ancestral ha despertado fuerzas oscuras capaces…
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En el corazón de la selva africana, un antiguo culto renace bajo el signo de la Diosa Araña. Cuando el legendario cazador Allan Quatermain llega a un fuerte británico, descubre que una bruja ancestral ha despertado fuerzas oscuras capaces de transformar guerreros en criaturas sobrenaturales. La pintura de una araña blanca en la frente de sus enemigos anuncia el inicio de una guerra que amenaza tanto a las tribus como al Imperio. La noche vuelve sus armas contra la razón.
La novela abre en el corazón de la selva africana, donde la anciana Araye, una bruja ancestral, ha despertado el culto olvidado de la Diosa Araña. A través de artes oscuras que desafían toda comprensión racional, transforma al guerrero Murudu en un líder poseso, capaz de comandar a cientos de guerreros consagrados a una deidad antigua y sediente de sangre. Los rituales son hipnóticos y terribles: arañas venenosas devoradas como sacramento, hierros al rojo vivo que penetran la carne sin dejar herida, y un poder sobrenatural que convierte a los devotos en criaturas inhumanas.
Mientras tanto, el legendario cazador inglés Allan Quatermain regresa a un fuerte británico en tierras coloniales, acompañado por su fiel compañero Umslopogaas, un guerrero africano de fuerza prodigiosa. En los caminos de la selva descubren la marca grabada de la Diosa Araña: una araña con símbolos arcanos que despierta el terror ancestral en Umslopogaas, quien reconoce en ello la resurrección de un culto que sus antepasados lucharon por extinguir. Los Sumai, esa tribu legendaria de antiguos tiempos, persiguieron a los adoradores de la araña hasta casi borrarlos de la memoria.
Quatermain llega al fuerte justo a tiempo de advertir del peligro que se aproxima. En la oscuridad de la noche africana, cientos de guerreros con la araña blanca pintada en la frente avanzan hacia el baluarte británico. No es una rebelión tribal convencional: es la resurrección de fuerzas que trascienden lo natural, el encuentro entre la razón imperial y una magia tan antigua como la tierra misma. Los cánticos de guerra resuenan en la selva, los tambores marcan el ritmo de una invasión que no distingue entre conquistadores y conquistados.