Novela histórica que retrata la ascensión de Rodrigo Borgia al pontificado en 1492. Bajo el nombre de Alejandro VI, este ambicioso valenciano se convierte en el 218 Papa mediante intriga, sobornos y maniobras políticas.
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Novela histórica que retrata la ascensión de Rodrigo Borgia al pontificado en 1492. Bajo el nombre de Alejandro VI, este ambicioso valenciano se convierte en el 218 Papa mediante intriga, sobornos y maniobras políticas. La obra muestra cómo instrumentaliza la máxima autoridad religiosa al servicio de sus ambiciones familiares, especialmente para engrandecer a los Borgia y posicionar a su hijo César. Entre Renacimiento italiano, poder papal corrupto y pasiones humanas, la novela teje la crónica de cómo la ambición sin límites redefinió el pontificado.
La novela de Mónica Berenstein narra la ascensión de Rodrigo Borgia al pontificado en agosto de 1492, bajo el nombre de Alejandro VI. El relato comienza en la madrugada previa a su coronación, cuando Rodrigo anticipa el triunfo de un éxito que le parece merecido tras años de negociación política dentro de los muros vaticanos.
La obra expone cómo este ambicioso valenciano llegó a ostentar la máxima autoridad del mundo cristiano, no por santidad sino mediante sobornos estratégicos y maniobras políticas. En el cónclave cardenalicio, Rodrigo enfrenta potentes rivales como Ascanio Sforza y Giuliano della Rovere, quien cuenta con el apoyo de Francia. Utilizando su vasto patrimonio, Rodrigo despliega su talento negociador para asegurar los quince votos imprescindibles que lo llevarán a la tiara papal.
La coronación en la Basílica de San Pedro se describe con suntuosidad sin precedentes. Miles de romanos se agolpan en calles adornadas con arcos alegóricos. Una procesión de diez mil almas recorre lentamente el camino hacia Letrán durante horas. El nuevo Papa, corpulento y de rasgos sensuales, emana poder que intimida incluso a quienes lo sirven desde hace años.
Rodrigo no oculta sus intenciones: convertir el pontificado en instrumento de poder dinástico. Nombra cardenal a su hijo César con apenas diecisiete años, preparándolo para sucederlo. Planea engrandecer a la familia Borgia, posicionándola en la estructura eclesiástica. La religión se instrumentaliza al servicio de ambiciones temporales.
Aunque la obra muestra momentos de humanidad —tolerancia hacia los judíos romanos—, predomina la imagen de un hombre consumido por ambición sin límites. Sus mujeres, particularmente Julia, ocupan un lugar central en sus deseos y planes.
Con prosa envolvente y diálogos reveladores, Berenstein teje una crónica que trasciende lo biográfico. Alejandro VI retrata la época renacentista donde la Iglesia funcionaba como un reino político tan brutal como cualquier otro estado italiano, documentando cómo el poder sin restricciones morales transformó a un hombre en la figura más influyente de su tiempo.