Dan Barnes, piloto estadounidense en tiempos de guerra, se alista en la aviación rumbo al Pacífico. Antes de partir, busca confrontar a Sylvia Grand, la bella cantante de un club nocturno en Nueva York, con quien mantiene un tormentoso…
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Dan Barnes, piloto estadounidense en tiempos de guerra, se alista en la aviación rumbo al Pacífico. Antes de partir, busca confrontar a Sylvia Grand, la bella cantante de un club nocturno en Nueva York, con quien mantiene un tormentoso triángulo amoroso junto a su antiguo amigo Fred Meison. El encuentro en el jardín del club desata una violenta tragedia que cambiará para siempre el destino de los tres.
En los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, Dan Barnes, un joven piloto de veintitrés años, se alistó voluntariamente en la aviación estadounidense rumbo al Pacífico. Su incorporación en la Séptima División Aérea lo llevaría a Melbourne, Australia, donde completaría su entrenamiento militar antes de partir al frente de combate contra la abrumadora potencia aérea japonesa. Pero antes de abandonar Nueva York, Barnes tenía una cuenta pendiente que saldar.
Su corazón estaba dividido entre el deber patriótico y un amor consumidor por Sylvia Grand, una cantante de extraordinaria belleza cuya voz hipnotizaba a los concurrentes del elegante club nocturno donde actuaba cada noche. Durante meses, Dan la había cortejado con insistencia, ofreciéndole su devoción absoluta. Ella lo había recibido con una indiferencia que Barnes no quiso reconocer, animándolo a regresar una y otra vez.
Sin embargo, todo cambió cuando Fred Meison, su mejor amigo desde la infancia, sucumbió a los encantos de Sylvia. Lo que antes era una amistad inquebrantable se transformó en una rivalidad despiadada. Meison había conquistado realmente el corazón de la bella cantante, mientras que a Dan solo lo consideraba un admirador ingenuo.
La noche previa a su partida, Dan irrumpió en el club buscando a Sylvia. Fuera de control bajo los efectos de la pasión y el despecho, la condujo al jardín privado. Allí le confesó su obsesión: si no podía ser su mujer, no lo sería de nadie. Lo que siguió fue una escena de violencia. Dan sacó un cuchillo y atacó a Fred cuando este acudió en defensa de Sylvia. La lucha fue despiadada, feroz, alimentada por años de celos acumulados.
Cuando todo parecía perdido, fue Sylvia quien detuvo a Dan lanzándose sobre él. Barnes comprendió que su causa estaba perdida. Arrojó el cuchillo al estanque y huyó hacia la calle. Lo extraordinario fue que Fred Meison no lo denunció. Contó una historia de intento de robo a los agentes de la ley, protegiendo así a su antiguo amigo de un consejo de guerra que lo hubiera destruido antes de pisar el campo de batalla. La lealtad antigua, aunque herida, aún subsistía.
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