Tras sobrevivir a un intento de suicidio, Abril reconstruye su historia desde la habitación de un hospital: una infancia sin padres bajo la tutela de una tía severa, el primer vaso de ginebra a los doce años, un matrimonio que se apagó y…
Descargar
Tras sobrevivir a un intento de suicidio, Abril reconstruye su historia desde la habitación de un hospital: una infancia sin padres bajo la tutela de una tía severa, el primer vaso de ginebra a los doce años, un matrimonio que se apagó y dos hijas gemelas que ya no la miran igual. La novela de Mayte Tomás recorre en primera persona el territorio de la depresión y el alcoholismo, y el trabajo lento —consulta a consulta, reunión a reunión— de aprender a quedarse.
Todo empieza con una llamada al 112 que la narradora no llega a contestar. Abril despierta días después en una habitación blanca de hospital, con las muñecas vendadas y la memoria a medias, y desde ahí comienza a contarse a sí misma cómo llegó hasta el borde. «Al otro lado del abismo» es el relato en primera persona de una mujer que ha vivido mucho tiempo con una tristeza que nadie a su alrededor supo nombrar, y que decide, por primera vez, mirarla de frente.
La novela avanza en dos tiempos que se trenzan. En el presente, Abril negocia con la lentitud de la recuperación: las preguntas incómodas de la doctora Sanchís, la medicación que le pesa en las piernas y le seca la boca, un hermano, Joel, que insiste en estar cerca sin invadir, las primeras reuniones de Alcohólicos Anónimos y ese recuento frágil de días sin beber que se celebra y se teme a partes iguales. En el pasado, la infancia en un pueblo de la costa alicantina: las tardes de juego en la calle hasta la noche, el tío Felipe —«tito Fe»— repitiendo una y otra vez, con su habla entrecortada, el accidente en el barco de arrastre donde murió el padre que ella nunca conoció, y la tía Isabel, cuyo castigo y cuya ternura resultaban igual de difíciles de descifrar. De su mano llega, a los doce años, el primer vaso de ginebra ofrecido como remedio; de ahí en adelante, la botella escondida en el armario será el atajo hacia una calma que dura una hora.
En medio queda la vida adulta: el enamoramiento de Enrique, el embarazo feliz frente al espejo, la llegada de las gemelas Katy y Paula, y después el desgaste doméstico, el cansancio sin relevo, la culpa administrada como reproche y una casa donde beber se volvió la única forma de sostener el día. Ahora las hijas regresan de su viaje de fin de curso discutiendo por una camiseta, y Abril las espera con manga larga en pleno calor, midiendo cada gesto, dispuesta a intentarlo otra vez.
Mayte Tomás escribe con frases cortas y una franqueza sin adornos sobre lo que suele callarse: que la enfermedad mental no pide motivos, que el pudor social alrededor del suicidio agrava el aislamiento, y que la recuperación no es una línea ascendente sino un péndulo. La voz de Abril es lúcida incluso cuando se juzga con dureza, y de esa lucidez surge lo que sostiene el libro: la sospecha, todavía tímida, de que sigue aquí porque en el último instante tuvo fuerzas para pedir ayuda.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.