Puerto tiene veintiún años, vive en una caravana y atiende un puesto de algodón dulce que su padre decidió por ella. Una madrugada en la playa de San José encuentra a un desconocido que le pide compañía sin dar explicaciones.
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Puerto tiene veintiún años, vive en una caravana y atiende un puesto de algodón dulce que su padre decidió por ella. Una madrugada en la playa de San José encuentra a un desconocido que le pide compañía sin dar explicaciones. De ese encuentro nace un verano que la obligará a elegir entre la vida heredada y la propia.
Hay vidas que se miden en kilómetros y no en años. La de María del Puerto, veintiún años, transcurre de pueblo en pueblo y de feria en feria: dejó los estudios a los diecisiete sin quererlo, la casa familiar se vendió para comprar una caravana más grande, y desde entonces su horizonte cabe en el mostrador de un puesto de perritos y algodón dulce. Su padre, feriante seco y distante, la trata menos como hija que como empleada; entre ambos se interpone un episodio antiguo del que nunca volvieron a hablar.
Durante las fiestas de San José, en Almería, Puerto sale de madrugada a caminar por la arena y encuentra a un joven derrumbado junto a la orilla. Se llama Román, tiene veintiséis años y no quiere médicos ni testigos: solo pide que alguien se quede a su lado. Ella se queda, contra todo criterio propio, y esa decisión menor abre una grieta en la rutina que creía inamovible. Las noches siguientes los devuelven a las calas del Cabo de Gata —Mónsul, Genoveses, la Media Luna—, donde inventan un ritual para confesarse en silencio lo que no se atreven a decir en voz alta: enterrar en la arena los recuerdos que pesan, con la promesa de desenterrarlos cuando estén listos.
Puerto entrega su historia en primera persona y organizada por días, con la urgencia de quien no puede detenerse a pensar. La novela se abre, sin embargo, en un otoño desierto y con una despedida ya consumada, de modo que el lector avanza sabiendo que el verano tiene fecha de caducidad. Entre la atracción inmediata, las evasivas de Román y un secreto que él insiste en callar, la protagonista se acerca a la única elección que nadie podrá tomar por ella. Una historia de amor y emancipación escrita a ras de piel, donde crecer consiste en decidir por primera vez hacia dónde volar.