En un futuro donde la fe se ha vuelto casi tecnológica y las plegarias viajan por redes de transmisión hasta divinidades catalogadas y nombradas, un grupo de catorce personas —entre ellas el desencantado Ben Tallchief y el matrimonio…
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En un futuro donde la fe se ha vuelto casi tecnológica y las plegarias viajan por redes de transmisión hasta divinidades catalogadas y nombradas, un grupo de catorce personas —entre ellas el desencantado Ben Tallchief y el matrimonio formado por Seth y Mary Morley— es reclutado para un misterioso proyecto en el remoto planeta Delmak-O. Ninguno de los colonos sabe en qué consiste realmente su misión: solo se les ha prometido un trabajo con sentido, lejos de la rutina y la decadencia de sus vidas anteriores. La respuesta, se les asegura, llegará a través de un satélite que emitirá las instrucciones cuando el último integrante del grupo haya llegado.
La obra se abre con dos historias paralelas que convergen en un mismo destino. Ben Tallchief, hastiado de un empleo administrativo sin ningún atractivo a bordo de una nave colonizadora, recurre a la plegaria —canalizada mediante electrodos e infraestructuras de transmisión— para pedir un cambio de vida, y recibe como respuesta un traslado a una colonia experimental en el planeta Delmak-O. Su alivio se mezcla con el peso de una teología minuciosa y burocrática, construida alrededor de figuras como el Intercesor, el Mentufacturador y el Destructor de Formas, así como de un libro sagrado que rige la comprensión del universo y de la muerte.
En paralelo, Seth Morley y su esposa Mary abandonan un kibutz agrícola donde han pasado ocho años de trabajo monótono y desavenencias, también rumbo a Delmak-O. El viaje no está exento de tensión doméstica ni de un episodio inquietante: la aparición de una entidad llamada el Caminante-en-la-Tierra, que interviene de forma directa y personal en la vida de Morley, mezclando advertencia, culpa y consuelo en una escena de intensidad casi religiosa.
Cuando ambos personajes llegan por fin a la colonia, se encuentran con un grupo heterogéneo de especialistas —una lingüista, una teóloga, un psicólogo, una socióloga de renombre, un médico, un técnico en electrónica, entre otros— reunidos sin que ninguno conozca el propósito real de su presencia allí. La única certeza compartida es que las respuestas llegarán mediante una grabación remota, activada cuando se complete el grupo. Sobre ese vacío de sentido, y sobre el trasfondo de un sistema de creencias que trata lo divino como una fuerza verificable y casi mecánica, se construye una narración que combina ciencia ficción especulativa con una indagación filosófica sobre la fe, la decadencia de las formas, la culpa personal y la posibilidad de un propósito oculto detrás de las apariencias cotidianas.