Lalo Cartagena lleva tiempo en la cárcel intentando autoconvencerse de su inocencia. Recluido en una celda con Boticheli Hernández, vive en una fortificación donde reina la violencia, el miedo y las jerarquías implacables de los clanes…
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Lalo Cartagena lleva tiempo en la cárcel intentando autoconvencerse de su inocencia. Recluido en una celda con Boticheli Hernández, vive en una fortificación donde reina la violencia, el miedo y las jerarquías implacables de los clanes carcelarios. Cuando Yanclot Valdés le ofrece ayuda para escapar, Lalo debe decidir si arriesgarse a una fuga imposible o seguir soportando el peso asfixiante de su encierro en la más completa desesperación.
En el corazón de una cárcel donde impera la violencia y la resignación, Lalo Cartagena camina de muro a muro en su celda, contando pasos que se convierten en rituales de supervivencia. Su único compañero, Boticheli Hernández, lee y relee Condorito mientras lucha contra el arrepentimiento de un asalto fracasado que lo condenó a vivir atrapado. Juntos comparten más que una celda: el miedo a la muerte violenta y una pariente lejana llamada Nilda.
Fuera de esas cuatro paredes, la cárcel funciona como una empresa corrupta con su propia jerarquía implacable. Chumita, el patriarca que lleva treinta años encerrado, reina como presidente indiscutible. Bajo su autoridad se despliegan los jefes de clan: Ganzúa Jiménez, Yanclot Valdés y el Guatón Delgado, quienes controlan los movimientos, los negocios y hasta la vida de los demás reclusos. El temido gendarme Lillo patrulla los patios, elegía víctimas al azar para desaparecer en el subterráneo.
Cuando Lalo finalmente se atreve a salir de su celda, buscando solo aire fresco, Yanclot lo interpela. El líder ve en sus ojos el verdadero anhelo de libertad, algo raro en un lugar donde la resignación es moneda corriente. Le ofrece su ayuda para fugarse. Así comienza a gestarse una posibilidad que parecía imposible: la de abandonar ese infierno de hierro, sangre y desesperación. Pero escapar de una cárcel donde cada movimiento es vigilado, donde las traiciones cuestan la vida, es quizá aún más peligroso que quedarse.