Una leyenda familiar y un engaño calculado se cruzan en una mansión inglesa que el tiempo ha ido devorando. Siglos después de que Davina de Andrewstton pagara su adulterio con una condena atroz, su heredero Oswald finge la ruina y la…
Descargar
Una leyenda familiar y un engaño calculado se cruzan en una mansión inglesa que el tiempo ha ido devorando. Siglos después de que Davina de Andrewstton pagara su adulterio con una condena atroz, su heredero Oswald finge la ruina y la ceguera para descubrir cuál de las tres mujeres que lo pretenden lo quiere de verdad. Las tres acuden bajo la tormenta. También acude algo que deja zarpazos en la garganta de quienes se acercan al viejo retrato.
La novela abre con una escena de castigo que fija el tono de todo lo que vendrá después: Roger de Andrewstton sorprende a su esposa Davina con otro hombre y, en lugar de matarla, le impone cuatro condiciones para conservar la vida. Vestir de negro, no cruzar nunca los muros de la casa, alimentarse solo de pan duro y, la última, amputarse ella misma la mano derecha. Davina cumple. Baja la escalera principal en mitad de una fiesta, lívida y empapada, sujetándose el muñón. Años más tarde, una criada jura que bajo la tela no faltaba una mano: había crecido una garra. Nadie la cree, hasta que el antiguo amante y el propio Roger aparecen muertos a zarpazos en una comarca donde no hay fieras.
El relato salta entonces al presente. Oswald de Andrewstton, heredero de aquel apellido y de una fortuna considerable, es bajo, grueso y desconfiado: quiere casarse, pero no soporta la idea de ser querido por su dinero. Su amigo Leonard, tan atractivo como él no lo es, le propone una prueba: hacer publicar en los periódicos una quiebra total y un intento de suicidio que lo habría dejado ciego. La mujer que se acerque después será sincera. Oswald acepta, se coloca unas lentillas opacas y un vendaje en la frente y se instala en la vieja mansión de Waldenmassey.
Tres mujeres responden al anuncio de su desgracia. Vera, que ofrece afecto pero descarta de entrada el amor; Judith, que alguna vez confesó que solo se casaría por dinero y aun así aparece; y Margaretta, que llega decidida a la boda y al testamento recíproco que su madre exige. Las tres recorren la casa, se detienen ante el retrato de tamaño natural de Davina —el muñón en primer término— y discuten si conviene descolgarlo y quemarlo.
Alrededor del experimento se acumulan hechos que nadie ha planeado. La prima Julie desaparece del apartamento de Londres, y el lector sabe de ella algo que Oswald ignora. Un viajero se detiene en la explanada durante la tormenta y encuentra una mano de mujer saliendo de la tierra, antes de que alguien lo golpee por la espalda. La farsa diseñada para medir sentimientos termina compartiendo escenario con una historia mucho más antigua, y el libro sostiene la duda entre la amenaza sobrenatural y la mano perfectamente humana que podría estar aprovechándola.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.