Dos hombres desertan de un campamento de la Guerra de la Triple Alianza para cumplir la promesa hecha a un moribundo: devolver un caballo a la viuda y los hijos de su hermano.
Descargar
Dos hombres desertan de un campamento de la Guerra de la Triple Alianza para cumplir la promesa hecha a un moribundo: devolver un caballo a la viuda y los hijos de su hermano. Cruzan ríos, incendios y territorios ajenos guiados por una lealtad que la guerra no supo darles.
En las noches heladas de Tuyutí, un médico militar sierra huesos a la luz de las velas y cuenta muertos que ya nadie cuenta. Meses antes ha visto el campo de Curupaytí cubierto de cuerpos —cuatro mil hombres del ejército aliado convertidos en abono de los esteros— y ha entendido que ninguna bandera justifica esa aritmética. Una madrugada toma un caballo apartado del palenque, el animal que nadie se anima a montar porque dicen que su dueño muerto vendrá a reclamarlo, y se marcha bajo los disparos de la guardia. En la oscuridad se le suma Flores, un hombre de ojos azules y rostro antiguo que huye por sus propias razones y con quien caminará el resto del camino casi sin necesidad de palabras.
Lo que los mueve no es la cobardía sino una promesa. En el hospital de campaña, un soldado al que llamaban el Solitario murió con una lanza de tacuara atravesada en el pecho después de arrancarle al médico el compromiso de llevar su caballo a una mujer y dos niños que viven junto a una laguna azulada, al pie de una cruz de tronco brotado: los hijos del hermano al que él mismo había dado muerte. Con esa sola coordenada por mapa, los desertores atraviesan el Paraná entre flechas, rodean pastizales incendiados, caen prisioneros de un pueblo originario que quema el campo para cazar y terminan siendo liberados porque el médico devuelve la vista a una niña con el rostro infectado. En esa toldería aparece también una mujer rubia con vestido cristiano y una cruz al cuello, traductora entre dos mundos, que dice no tener nombre y deja en Flores una marca que él no sabrá explicar.
Marcelo Britos escribe una novela de camino donde la llanura, el río y la tormenta pesan tanto como los hombres, y donde la deserción se vuelve una forma de resistencia: negarse a matar por el capricho de Mitre, de López y de Thornton. Su prosa avanza en frases largas y sensoriales —el barro helado en los pies, los caranchos con el pico rojo, el humo adherido al sudor— y va tejiendo, alrededor de un caballo que es el verdadero protagonista de la historia, una meditación sobre las dos raíces del hombre: la del lugar donde nace y la del sitio donde deja algo a lo que sigue aferrado. Novela premiada con el galardón único del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, es a la vez relato de aventuras, monumento a los desertores y elegía por todo lo que la guerra impidió que sucediera.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.