En un pueblo veraniego perdido entre bosques, un grupo de niños descubre a una pequeña desconocida llorando bajo un arbusto y decide, sin avisar a los adultos, organizar por su cuenta una búsqueda nocturna para encontrar a la hermana que…
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En un pueblo veraniego perdido entre bosques, un grupo de niños descubre a una pequeña desconocida llorando bajo un arbusto y decide, sin avisar a los adultos, organizar por su cuenta una búsqueda nocturna para encontrar a la hermana que la niña asegura haber perdido en la espesura.
Es un sábado de finales de agosto en Villavacaciones, la aldea junto al bosque donde tres hermanos pasan sus vacaciones bajo la mirada vigilante de la casera del lugar. Aburridos ante otra tarde sin nada que hacer, deciden acercarse como cada noche al estanque que llaman en broma el reino de las ranas, y en el camino tropiezan con algo que rompe la rutina del verano: una niña muy pequeña, vestida de rojo, llorando sola entre la maleza. Dice llamarse Manzanilla y repite entre sollozos un único nombre, Clementina, la hermana que iba delante de ella y que ha desaparecido en la parte más cerrada del bosque. Incapaces de dejarla allí y reacios a contárselo a los adultos, los hermanos deciden actuar por su cuenta: esconderán a la pequeña en casa y saldrán ellos mismos, de noche, a buscar a la niña perdida. Para que el engaño funcione necesitan cómplices, y reclutan a los dos hermanos de la casa vecina, a quienes toca la insólita misión de fingir estar dormidos en su lugar —con los pies bien limpios— para despistar a la casera durante el recuento nocturno. Mientras la pandilla infantil monta su plan clandestino, en el puesto de policía del pueblo una llamada telefónica nocturna, entrecortada y casi ininteligible, alerta al sargento local de que una niña se ha extraviado en el bosque; su hijo, que sueña desde hace tiempo con vivir una auténtica aventura antes de que acaben las vacaciones, escucha la conversación a escondidas y empieza a maquinar su propia manera de intervenir. Entre juegos de indios, miedos infantiles a la oscuridad, rivalidades de hermanos y el irresistible atractivo de sentirse por una vez protagonistas de algo importante, la noche se llena de planes que avanzan en paralelo sin que nadie tenga aún el cuadro completo: ni los niños que buscan a Clementina, ni el policía que intenta entender el aviso, ni el chico que sueña con una medalla al valor. Con un tono cálido y muy pegado a la mirada infantil, la historia construye, a partir de un misterio sencillo —una niña perdida y otra que no acaba de encajar del todo en su propio relato—, una pequeña aventura coral sobre la amistad, la imaginación y esas noches de verano en las que cualquier cosa parece posible.