En la pintoresca La Jolla de marzo, convergen destinos de hombres que huyen hacia la costa de California. El coronel Creevy llega buscando paz después de un tedioso viaje transatlántico.
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En la pintoresca La Jolla de marzo, convergen destinos de hombres que huyen hacia la costa de California. El coronel Creevy llega buscando paz después de un tedioso viaje transatlántico. Su antiguo amigo Blythe, el controvertido historiador medieval, ha encontrado un refugio inesperado lejos de los claustros académicos. Mientras tanto, escritores desesperados y viajeros misteriosos habitan los corredores del hotel Vista del Mar, cada uno cargando sus propias historias y secretos.
A finales de marzo, la costa de California recibe a diversos personajes que llegan buscando diferentes formas de salvación. El coronel Winston Creevy, jubilado tras una larga carrera militar, desembarca en el pintoresco pueblo de La Jolla con la intención de pasar una tranquila quincena observando gaviotas, pelícanos y el juego de las olas contra la roca. Cansado de los tedios de un viaje transatlántico, particularmente hastiado de la señora Merry, una viuda incansable que organiza juegos de sociedad a bordo, Creevy sueña con paseos solitarios por la playa y largas horas de descanso bajo el sol.
Sin embargo, la soledad que busca no será completa. En La Jolla le espera un viejo amigo: J. Annesley Blythe, el famoso historiador medieval y polemista incansable que ha optado por abandonar los claustros de Saint Paul, su universidad de toda la vida, para trasplantarse a California. Blythe lleva consigo ocho mil volúmenes de su biblioteca personal y se ha instalado en la casa heredada de un tío, desde donde continúa sus brillantes y mordaces ataques contra el infame Dorp.
El hotel Vista del Mar es un mundo en miniatura de escapadas y refugios. En el bar, Jake Harper, antiguo habitante de Hollywood y ahora escritor fracasado, mantiene un frágil equilibrio sobre una banqueta mientras elabora una particular filosofía de la vida basada en apariciones y desapariciones, aliñada con whisky y cerveza de jengibre. Su compañero Pat Ford lo observa con la paciencia de quien conoce bien los meandros del ingenio atormentado.
Más arriba, monsieur Gustave Duval, viajero belga de hábitos refinados, redacta misteriosas notas cifradas. Su habitación es un templo de comodidad y elegancia, decorada con los trofeos de sus viajes: estuches de cuero ruso, peines de plata, maletines de piel de cocodrilo y un samovar para preparar el té. Pero bajo su expresión amable se trasluce una preocupación seria: alguien ha cometido nuevas imprudencias, y Duval deberá actuar con cuidado.
En esta convergencia de destinos en la costa de California, donde el mar brinda paz mientras los secretos acechan, comienza una historia que alterará la rutina de cada uno de estos hombres, revelando que La Jolla es algo más que un simple refugio temporal.