Un recetario que reúne cincuenta preparaciones vegetarianas organizadas por momento del día, desde desayunos dulces hasta almuerzos, cenas y postres.
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Un recetario que reúne cincuenta preparaciones vegetarianas organizadas por momento del día, desde desayunos dulces hasta almuerzos, cenas y postres. El libro parte de una breve introducción sobre el origen de la palabra 'vegetariano' y sus distintas variantes —estricta, lactovegetariana, ovovegetariana y ovolactovegetariana— para luego concentrarse en lo práctico: ingredientes accesibles, pasos numerados y tiempos de cocción concretos. Las recetas están pensadas principalmente para quienes incorporan huevos y lácteos, con la indicación de que pueden adaptarse a una versión vegana.
La obra se presenta como una colección de cincuenta recetas vegetarianas concebida tanto para quien recién considera dejar la carne como para quien lleva años sin consumirla y busca ampliar su repertorio. Antes de entrar en materia, un texto introductorio sitúa la práctica vegetariana en su contexto: recuerda que el término fue acuñado por los fundadores de la Asociación Vegetariana Británica en 1842, que proviene del latín vegetus —‘completo, sano, fresco o vivaz’— y que antes se hablaba de ‘dieta vegetal’ o ‘dieta pitagórica’. También repasa las razones que llevan a millones de personas a adoptarla, éticas, ecológicas, de salud o religiosas, y distingue los grados de la práctica según se incluyan o no huevos y lácteos.
El contenido se ordena en tres bloques. El de desayunos abre con muffins de arándanos, smoothie de calabaza y jengibre, muffins rellenos de mermelada, barras de granola, panqueques de limón, copas de torta de zanahoria, waffles, budín de banana, donuts y brownies. El bloque de almuerzos y cenas es el más extenso: gazpacho, sopas de zanahoria y nabos, de lentejas, thai y cremosa de coliflor; ensaladas de quinua y tofu, de papa y ajo, de brócoli y queso, de pepino y porotos negros, de col rizada, de frutilla con espinaca y queso de cabra; wraps, sándwiches de berenjena y portobello o de verduras, quesadillas, falafel, hamburguesas de garbanzo y de zanahoria, macarrones con queso y salteados. Los postres cierran con donas de calabaza, torta de banana, trufas de zanahoria, galletitas de chocolate y de avena, cuadraditos de avena y mermelada y peras al horno.
Cada receta sigue un formato uniforme y compacto: rendimiento en porciones, una etiqueta de dificultad —fácil o media—, la lista completa de ingredientes con medidas en tazas y cucharadas, y una preparación desglosada en pasos numerados con temperaturas de horno y minutos de cocción. Aparecen recurrentemente ingredientes como leches vegetales de almendra, soya o arroz, puré de manzana, semillas de lino y de chía, avena, jarabe de arce y harinas integrales o de espelta, junto a sustituciones prácticas —banana pisada en lugar de huevo, por ejemplo— que facilitan adaptar las preparaciones. El tono es directo y utilitario, sin digresiones: la introducción defiende la idea de que el vegetarianismo es mucho más que ensaladas, y el resto del libro se dedica a demostrarlo receta por receta.