Recopilación de crónicas y ensayos breves sobre el cine estrenado en torno a 2011-2015, firmada por Francisco Javier Rodríguez Barranco y publicada por Ediciones Azimut dentro de la colección «5 y acción».
Descargar
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.
Recopilación de crónicas y ensayos breves sobre el cine estrenado en torno a 2011-2015, firmada por Francisco Javier Rodríguez Barranco y publicada por Ediciones Azimut dentro de la colección «5 y acción». Más de medio centenar de películas de los cinco continentes —muchas de ellas vistas en festivales como el de Málaga o la SEMINCI de Valladolid— se comentan una a una con una mirada que cruza lo cinematográfico con lo literario, lo filosófico y lo social.
«50 pelis de hoy (2011-2015)» es un libro de cine escrito desde la butaca y no desde la cátedra. Su autor, Francisco Javier Rodríguez Barranco, abre el volumen con un prólogo tan honesto como divertido en el que admite haber incumplido las tres coordenadas de su propio título: ni son exactamente cincuenta, ni son «pelis» —el diminutivo le parece injusto para películas de esta talla—, ni todas pertenecen al periodo anunciado, porque hubo dos o tres excepciones que no se sintió capaz de dejar fuera. Esa confesión inicial marca el tono de todo lo que sigue: rigor en el análisis, ligereza en el trato, y una desconfianza saludable hacia las etiquetas, empezando por la de «género».
El recorrido se organiza como una sucesión de semblanzas fílmicas, cada una centrada en un título o en un par de títulos que se iluminan mutuamente por contraste. Hay un drama familiar peruano en el que no ocurre nada y precisamente por eso ocurre todo, frente a un thriller venezolano donde la protagonista real es una ciudad entera de millones de habitantes. Hay una comedia argentina de amigos treintañeros aferrados al vinilo, la máquina de escribir y las bandas tributo, leída como una crónica de la inmadurez convertida en nostalgia. Hay una película española construida a base de diálogos a dos que reescribe el mito de don Juan en clave de mileurista manipulador, con la picaresca del Siglo de Oro y las relecturas de Unamuno y Valle-Inclán como espejo. Hay un retrato casi teatral de una escritora catalana que, tras dos guerras y un duelo, ha decidido reconciliarse con el mundo. Hay una aldea cubana sin industria, sin agua en la piscina y sin música para bailar. Y hay una familia uruguaya cuyos armarios están llenos de cadáveres, examinada a partir del sentido griego original de la palabra «crisis».
El método del autor es constante: describir con precisión lo que la película pone en imágenes y sonidos, y después ponerla en diálogo con aquello que la excede. Borges, Goethe, Aristóteles, Kafka o Kant aparecen no como adorno erudito sino como herramientas para situar cada filme en el conjunto de las artes y las ideas. A ese cruce se suma una atención recurrente al contexto material del cine: la distribución raquítica de las películas en habla hispana fuera de los festivales, las salas que solo conoce «una inmensa minoría», las dificultades de una industria en retroceso. La selección responde a la calidad artística, pero también al deseo deliberado de abarcar géneros, continentes y modos de producción, incluidas cinematografías rara vez comentadas en español.
El resultado no es un anuario ni una guía de consumo, sino una fotografía a escala amplia de cómo respiraba el buen cine en esos años, escrita por alguien que va a las salas con regularidad y no está dispuesto a privarse de ese placer. Un apéndice final recoge las fichas técnicas de todos los títulos en el orden en que aparecen, de modo que el lector pueda convertir la lectura en una lista de pendientes. Interesará a quien busque criterio antes que veredicto, y compañía inteligente antes que consenso.