Un recorrido narrativo por el tránsito español de la dictadura a la democracia, contado a través de 333 historias reales que reconstruyen, más que los mecanismos políticos, la atmósfera y el ánimo colectivo de una sociedad que ya había…
Descargar
Un recorrido narrativo por el tránsito español de la dictadura a la democracia, contado a través de 333 historias reales que reconstruyen, más que los mecanismos políticos, la atmósfera y el ánimo colectivo de una sociedad que ya había decidido cambiar.
Hay libros que explican la Transición desde los despachos. Este la cuenta desde los bares, las aulas, los cuarteles, las cárceles, las parroquias, los talleres y las salas de billar: desde el lugar donde la vive la gente sin nombre conocido. Su autor, periodista formado en las redacciones de los años setenta, parte de una convicción sencilla y exigente: no existe una sola historia de aquel periodo, sino tantas como personas lo atravesaron, y la única forma honesta de acercarse a ella es la coral.
El relato arranca con una escena que ya es folclore nacional —las botellas descorchadas el 20 de noviembre de 1975— y de inmediato la desmonta con precisión de cronista: no era cava, porque la palabra aún no existía; y no todos brindaban por la muerte de un hombre, sino por el final de una época. Ese gesto marca el método del libro. Cada episodio se apoya en testimonios directos y documentación, pero rehúye la solemnidad: las cifras infladas de la Plaza de Oriente se contrastan con la aritmética de los metros cuadrados; el indulto de los implicados en un gran escándalo de corrupción aparece encajado bajo el ruido de una manifestación fabricada; una petición popular malinterpretada en un pueblo de Jaén revela, en dos líneas, la distancia entre el poder y el país que decía representar.
La tesis que recorre el conjunto es que la muerte política de Franco precedió a la biológica. El proceso no empieza en 1975 sino años antes: cuando llegan los técnicos de los organismos económicos internacionales, cuando las familias del régimen —falangistas, tecnócratas, monárquicos de distinto signo— se enzarzan entre sí en un sálvese quien pueda de escándalos y prebendas, cuando el sindicalismo clandestino se infiltra en las estructuras oficiales, cuando la Iglesia se desmarca, cuando la universidad se llena de hijos de los perdedores de la guerra y de ecos del mayo francés. El juicio de Burgos, el auge del franquismo sociológico, las manifestaciones de uniformados pidiendo mano dura, la violencia policial, terrorista y golpista como paisaje cotidiano: las piezas se van colocando hasta que el desenlace resulta menos un diseño que una consecuencia.
El autor renuncia deliberadamente al protagonismo —“si los fotógrafos no salen en las fotos, tampoco hace falta que los periodistas salgan en los textos”— y omite muchos nombres para subrayar que lo ocurrido a uno le ocurrió también a otros muchos. Junto a los personajes históricos con los que trató de cerca aparecen el aprendiz de oficina que descubre un libro prohibido, los capitanes demócratas presos que celebran con mariscada, los vecinos de pueblos donde las plazas seguían llevando el nombre de los generales vencedores. Porque aquello, insiste, no fue un fenómeno de la capital: se vivió con ganas en cada uno de los 8.200 pueblos del país.
La estructura imita la de un álbum de fotos —algunas amarillentas, otras desenfocadas—, ordenadas a su manera: un plano general de la agonía del franquismo, un paso atrás hacia los sesenta y, desde ahí, una cronología aproximada que el propio autor advierte que no conviene tomar demasiado en serio. El resultado es un libro de historias reales, sin una sola concesión a la ficción, que ilumina un momento en que todos los implicados compartían una misma certeza: las cosas nunca volverían a ser como eran.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.