Jeffrey Bramson lleva dos años esquivando el amor desde que dejó a su prometida en el altar. Una tarde de películas y palomitas, su vecina Elsa le abre un perfil en una web de citas y le lanza una apuesta: veinte citas para encontrar a…
Descargar
Jeffrey Bramson lleva dos años esquivando el amor desde que dejó a su prometida en el altar. Una tarde de películas y palomitas, su vecina Elsa le abre un perfil en una web de citas y le lanza una apuesta: veinte citas para encontrar a alguien. Si lo consigue, cena pagada; si no, cierra la cuenta. Entre desconocidas que no siempre son quienes dicen ser, Jeffrey empieza a sospechar que lo que busca vive en el piso de abajo, con tres mascotas y una risa demasiado familiar.
Norwich, un edificio cualquiera, un domingo de pereza. Jeffrey Bramson baja palomitas y chocolatinas al piso de abajo, donde vive Elsa: su vecina, su mejor amiga y su costumbre más querida. Entre una película de sobremesa y dos tés de frutos rojos, ella decide que ya está bien de heridas a medio cerrar y le abre un perfil en LoveOnTap sin pedirle permiso. Después llega la apuesta, formulada con la ligereza de quien conoce el punto débil del otro: veinte citas para encontrar el amor. Si Jeffrey lo consigue, la invita a cenar y ella se deja abrir un perfil; si fracasa, paga ella y la cuenta se cierra.
Jeffrey acepta más por competitividad que por convicción. Dos años atrás dejó a Violet en el altar el día de su boda y desde entonces carga con una etiqueta que nadie le discute, porque todo el mundo supo lo que hizo él y nadie lo que ella había hecho durante meses. De aquella historia le quedan un coche demasiado caro —regalo del padre de Violet, que se parece más a un silencio comprado que a una bienvenida a la familia— y la certeza de que es más fácil no volver a intentarlo.
Las primeras citas dibujan el mapa. Charlotte, modelo y dependienta, capaz de hablar de cualquier cosa y de reconocer un buen café, con quien la conversación fluye pero la chispa no aparece. Zariah, que en persona resulta tener dieciséis años y obliga a Jeffrey a marcharse antes de que empiece nada. Entre turno y turno en la tienda de ropa donde trabaja, con un compañero que le toma el pelo por la edad y un jefe que por una vez es de los buenos, el reto avanza a base de encuentros que terminan siempre igual: un mensaje a Elsa, una lasaña de verduras y la sensación de haber vuelto a casa.
Contada en primera persona por él, con humor doméstico, animales que se cuelan por debajo de las piernas y silencios que duran un segundo de más, la novela avanza hacia la pregunta que Jeffrey evita formular. Porque ignorar un problema no lo hace desaparecer, y porque la zona de confort, cuando tiene nombre propio, es el vicio más difícil de abandonar.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.